sábado, 17 de noviembre de 2007

31 de agosto de 2067

La depilación. Que quede claro que creo que no tengo ningún pelo en la espalda. Espero ser un hombre a la antigua usanza en todos los sentidos, o sea, con pelos en los sitios donde hay que tenerlos: pecho, manos, piernas, sobacos, genitales, narices. Es decir, por todo el cuerpo, menos en la espalda. Sólo me he depilado una vez en la vida, una pierna, con motivo de una operación. Llegó un enfermero poblado de pelos por todos los lados -¡y luego hay gente por ahí que habla de mi suerte!-, que me ordenó que me desnudara completamente, yo le obedecí sin rechistar. Se hizo un silencio más o menos largo. Cerré lo ojos, no quería ver nada. Los abrí cuando sentí un frescor del caribe. El peludo estaba extendiendo la espuma de afeitar por toda la zona y, finalmente, me afeitó, con una cuchilla de esas que se usaban antes, la afilaba de vez en cuando frotándola con algo. Por tanto, durante el postoperatorio y la convalecencia y la rehabilitación fui con una pierna lisa y suave y femenina, y con la otra agreste, ruda, machota. Me las miraba por la noche, y no sabía cuál me gustaba menos. El tacto amelocotonado de una o el cosquilleo varonil y salvaje de la otra. Pronto empezó a brotar de nuevo el pelo en la pierna operada. Recuerdo que estuve todo el rato rascándome. Qué picores, qué pruritos. El tacto de la pierna convaleciente durante el durante era picudo, puntiagudo, pinchón, nichón.

depilación total
es la moda de actualidad,
lisa la cabellera,
al descubierto la sesera,
no me digas que no te gusta,
pero un poco, pillín, te asusta,
con tus dientes sueñas arañar
mi piel después de bañar,
peligroso esto de los afeites,
todo para que tú te deleites,
mi boca anónima se alisa
para que tú la beses con tu brisa

2 comentarios:

www.lunamiguel.blogspot.com dijo...

pobres señoras las que trabajan en centros de estética

Rain dijo...

Vocé de la musa, pespunteando a Nicho, su admirador que recrea lo que dijo, o lo que Nicho imaginó.