domingo, 18 de noviembre de 2007

32 de agosto de 2067

Mis manos, que consisten en el rojo, que se expresan en rojo, que explotan a destiempo como un sol herido de sangre, reventonas de memoria, fugitivas de tocar y de no tocar, ausentes a veces, violentas como un alambre otras, solas y arrugadas y astutas, convalecientes de la mercromina, místicas del rojo, líricas de sí mismas, mis manos que dudan dentro del rojo, que las llena de caducidad, mis manos se sienten inmanentes de rojo, están transcendentes de instantes, arde de rojo mi tacto, como que quieren acariciar la tarde roja de tu piel, y entonces ven, miopes, la borrosidad ("perdón") de la delicia, aunque saben que el rojo siempre acaba derritiéndose en amarillo.

2 comentarios:

Aura dijo...

Le hallo prolífico, apasionado y sinestésico.

Todo un placer...

Rain dijo...

¡Unas manos vibrantes al día siguiente del 31, en el futuro pasado!

Líricamente estalla Nicho.