martes, 27 de noviembre de 2007

33 de agosto de 2067

La siesta es una idea general que, como todas… bueno, como muchas…, bueno, como algunas generalizaciones, puede suceder –concretarse- en cualquier momento: por la mañana –se habla mucho de la siesta del burro-, la sobremesa -la siesta tradicional celiana con pijama, padrenuestro y orinal-, la tarde madura –caer rendido durante la tardotarde por el sopor sobre los pechos pegajosos de la amante insaciable-, en los preludios del amor –deberá de ser para coger fuerzas-, en pleno plenilunio, después del después, antes del antes, o en todo el centro del día, o de la hora, o del momento; pero, ocurra cuando ocurra, la siesta es un acontecimiento de la tarde.
Eran las cinco de la tarde.
La siesta es un cálido aire atardecido.

Es un fenómeno en permanente disposición a la aparición y a la desaparición. Porque hay que saber dejarse buscar, y atrapar, por la siesta. Cuando a uno le aborda la siesta debe estar desprevenido, con la guardia bajada. Si no, no hay nada que hacer. La siesta es una liebre anaranjada que se le cruza a uno cuando se pone vespertino. Y uno puede estar vespertino, ya digo, en las madrugadas desoladas o en los mediodías desolados o en las tardes anaranjadas de vespertinidad.
Puede que tenga algo de peligro la sedosa araña de la siesta (“A veces, en las tardes de tormenta, una araña rojiza se posa en los cristales y por sus ojos miran los bosques embrujados” –Gimferrer-). En el circo los acróbatas vuelan por el aire amaestrado de la carpa. Se lanzan, se agarran, se sueltan, se enganchan, se salvan. Una muy tupida tela de araña los protege, los vela durante su vuelo.
Echar una cabezada en el metro, en la playa, en el cine, durante la lectura de una historia perdida, dormirse un poquito, levemente, antes del morir.

2 comentarios:

Aura dijo...

Es su hora. Siento que viene a por mí... Me dejaré vencer.

Rain dijo...

Hascer la siesta, decía mi padre, para descansar como si el alma saliera de uno...

Y tú escribes sobre la siesta con lirismo, cual esteta meditabundo.