domingo, 16 de diciembre de 2007

El regreso de Odiseo



ODISEO REGRESA A LA CASA DE SU PADRE (HOMERO, Odisea, XXIV, 226-234)

Solo, pues, en el rico viñedo encontrase a su padre
que acollaba una vid: una túnica sucia vestía
de mal ver, con zurcidos; en torno a las piernas llevaba
malas grebas de buey por miedo a rasguños y heridas
y en las manos golubas, reparo de espinos; cubríase
de un pellejo cabruno. El dolor le arreciaba en el alma.
Una vez que lo vio el divinal pacientísimo Ulises
de vejez consumido y tomado de pena, ocultose
bajo espeso peral y dejó que fluyese su llanto...

1 comentario:

Aura dijo...

JoJOjo. Ésto sólo lo podía haber ingeniado una mente como la suya. El mito pasado por el tamiz de la atrofiada realidad.
Muy MUY grande.