miércoles, 19 de diciembre de 2007

Estas prosas judiciales tan cachondas

Exponente de esta tendencia recibida por nuestra jurisprudencia es la temprana sentencia del Tribunal Supremo de 28 de abril de 1964, que dice así: “La tesis que se rechaza de los llamados conceptos jurídicos indeterminados con los poderes discrecionales, perfectamente diferenciados en defensa de una más acabada garantía judicial por la técnica jurídica moderna, según la cual las facultades discrecionales se caracterizan por la pluralidad de soluciones justas posibles entre las que libremente puede escoger la Administración, según su propia iniciativa, por no estar comprendida dentro de la norma la solución concreta, mientras que el concepto jurídico indeterminado (ruina, precio justo, utilidad pública, etc.) es configurado por la Ley como un supuesto concreto, de tal forma que solamente se da una única solución justa en la aplicación del concepto a la circunstancia de hecho, como ocurre en el caso de actuación del Jurado de Expropiación que, como organismo encargado de aplicar el concepto indeterminado de “justo precio” a unos bienes expropiados, no es libre para decidir, a través de un proceso volitivo de discrecionalidad entre varios posibles justos precios, sino que, realizando un proceso de juicio o estimación, ha de atenerse necesariamente, sin libertad de decisión a las circunstancias y características reales que ha de calificar y al sentido jurídico preciso que la Ley ha asignado al concepto del “justo precio”, para determinar, a través de su valoración, no cualquier posible justo precio, sino el precio que, real y efectivamente, sea el verdadero y justo y, por ello, dicha función, al no admitir más que una solución adecuada y conforme a la norma, constituye un proceso de subsunción de la categoría de justo precio en el supuesto normal de aplicación del Derecho sometido sin traba alguna, por eso precisamente, a la función jurisdiccional encargada de velar por la recta aplicación de la Ley al mundo de los hechos.”

3 comentarios:

Aura dijo...

Que existe en punto y seguido, y el punto y aparte y esas cosas... Por Dios. ¿Se imagina la de fajos y fajos de esta prosa en hojas amarillentas? Una inmensa hoguera.

Chocoadicta dijo...

Con el pasar de las líneas estaba más interesada en un soplo de aire que en el contenido del texto... increíble. Quizás necesitan de algún corrector en el Tribunal...

Rain dijo...

¡El lenguaje burocrático! Si preguntan con qué se aburre uno, he aquí la muestra. Qué texto :)
Sólo que este Diario Lírico nada tiene que ver con esa prosa judicial.

Nunca (a veces sí hay que decir nunca).