domingo, 9 de diciembre de 2007

Lúcido, escribiendo, con libros nuevos y obras en cartel, uno de los padres de la ciencia ficción, a los 87 años, confiesa desde un amor con Bo Derek hasta su visceral rechazo a la educación sistemática y su deseo de yacer en Marte. Optimista, el autor de las consagradas "Crónicas marcianas" no teme el desastre ecológico: dice que a lo sumo habrá que mudarse a otros planetas.

Continúa, si usted quiere, es sólo un ratito.

"Yo no traté de prever, sino de prevenir el futuro."

2 comentarios:

Aura dijo...

"En la vida, todo es amor. Si uno ama está vivo, si crea amor, las cosas buenas forzosamente llegan"

:)

ana dijo...

qué majete.En ello andamos, en lo de irnos a ¿yacer? en Marte.

¡A orbitar se ha dicho¡