miércoles, 31 de enero de 2007

A la busca de un final lírico (16)

La vida es una gran sorpresa.
No veo por qué la muerte
no ha de ser otra mayor.

Pálido fuego (V. Nabokov)

martes, 30 de enero de 2007

Le sonnet du trou du cul (El soneto al ojo del culo)

(Por lo visto Verlaine escribió los cuartetos y un jovencito Rimbaud los tercetos)

Oscuro y arrugado como un clavel violeta
entre el musgo respira humildemente oculto,
húmedo aún del amor que la pendiente sigue
de las nalgas blancas al borde del abismo.

Hilillos parecidos a lágrimas de leche
lloraron, bajo el áfrico cruel que les empuja,
a través de cuagulitos de marga rojiza,
para llegar ahí donde llama el declive.

Mi boca se acopla frecuentemente a su ventosa,
y mi alma, del coito material celosa,
de él hace salvaje lagrimal, nido de llanto.

Es la oliva extendida y la flauta mimosa,
es el tubo al que cae la garrapiña célica,
Canaán femenino de humedades abiertas.

Algo más.

domingo, 28 de enero de 2007

Hoy, sin venir a cuento, se acuerda uno de Oscar Wilde

Prefacio de El retrato de Dorian Gray

El artista es el creador de cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.

El crítico es el que puede traducir de un modo distinto o con un nuevo procedimiento su impresión ante las cosas bellas.

La más elevada, así como la más baja de las formas de crítica, son una manera de autobiografía. Los que encuentran intenciones feas en cosas bellas, están corrompidos sin ser encantadores. Esto es un defecto.

Los que encuentran bellas intenciones en cosas bellas, son cultos. A éstos les queda la esperanza.

Existen los elegidos para quienes las cosas bellas significan únicamente belleza.

Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo.

La aversión del siglo XIX por el Realismo es la rabia de Calibán viendo su cara en el espejo.

La aversión del siglo XIX por el Romanticismo es la rabia de Calibán no viendo su propia cara en el espejo.

La vida moral del hombre forma parte del tema para el artista; pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Hasta las cosas ciertas pueden ser probadas.

Ningún artista tiene simpatías éticas. Una simpatía ética en un artista constituye un amaneramiento imperdonable de estilo.

Ningún artista es nunca morboso. El artista puede expresarlo todo.

Pensamiento y lenguaje son, para el artista, instrumentos de un arte.

Vicio y virtud son, para el artista, materiales de un arte.

Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, la profesión de actor.

Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo.

Los que buscan bajo la superficie, lo hacen a su propio riesgo.

Los que intentan descifrar el símbolo, lo hacen también a su propio riesgo.

Es al espectador, y no la vida, a quien refleja realmente el arte.

La diversidad de opiniones sobre una obra de arte indica que la obra es nueva, compleja y vital. Cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo.

Podemos perdonar a un hombre el haber hecho una cosa útil, en tanto que no la admire. La única disculpa de haber hecho una cosa inútil es admirarla intensamente.

Todo arte es completamente inútil.

FIN

sábado, 27 de enero de 2007

viernes, 26 de enero de 2007

Me pregunté a veces hasta que me dejé de preguntar de buena mañana para qué tengo este blog ficticio de un señor definitivamente maduro, estoy desayunando un café con leche y unas galletas untadas con mermelada de naranja amarga, Ana, espabila que llegamos tarde, apaga ya la tele, estoy oyendo la radio, lávate los dientes, me estoy sargentinizando, y luego ponte el abrigo y la bufanda, han dicho que hoy va a nevar, vísteme despacio que tengo prisa, ¿pero todavía no te has hecho la coleta?, ven acá que te coloco la gorra, deja que te ponga los guantes, venga, vamos, ve llamando el ascensor (la propiedad horizontal te verticaliza), espera, que me olvido las llaves, yo llevo tu mochila, que pesa mucho (pesa de cojones, oh lumbalgias), cierro la puerta, cuánto tarda el ascensor, deberíamos bajar por la escalera, trotando Ana como una potrilla nerviosa y veloz, yo mismo como un percherón retrancado y abúlico, hasta que abrimos la puerta de la calle, está lloviendo, aguanieve, ponte la capucha del abrigo, Ana mete su mano con su guante en el bolsillo de mi trenka, la gente se cruza silenciosa y más solitaria que los otros días, cuidado, no te resbales, nieva poco, con timidez, los copos vuelan como el polen en la primavera, a mí se me está quitando el frío, hasta luego, buenos días, siete por ocho cincuenta y seis, ¿qué me has puesto de merienda?, un bocata de lomo y un zumo de piña, a ver cuándo me pones un kit-kat, el viernes, vale, el viernes, esta tarde tengo que ir a hacerme unas fotos para el carnet, luego podemos ir a tomar un chocolate con churros, calentito, sí, sí, cruza que ahora no viene nadie, que pases un buen día, mua, mua, oye, que te olvidas la mochila, qué tonta, escribe uno un blog ficcional para aprender o seguir aprendiendo caligrafía. Escribir es un asunto de caligrafía. La caligrafía es la vocalización de las palabras con la mano. Simplemente no quiero que se me quite el callo del dedo medio de la mano derecha, me parece que le da un perfil especial a mi mano, la identifica.

jueves, 25 de enero de 2007

miércoles, 24 de enero de 2007

A la busca de un final lírico y carpetovetónico (15)

"Atención, estación en curva. Al salir tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén".

domingo, 21 de enero de 2007

OCHO POCHO

Por la época en que la señora de Nichodades, doña Consuelo Bratz, empezó a chochear, su aturdido marido estaba tan ocupado en sus ociosidades que, cuando se enteró, mejor dicho, cuando lo comprendió, hecho que ocurrió mucho tiempo después (frente al pelotón de fusilamiento), no se lo podía ni creer. Por esa época, continuó lloviendo a cántaros, sin ton ni son, las lechuzas desaparacieron, el birlibirloque dejó de estar de moda. Por esa época, este señor se decidió a buscar con un ahínco y una intrepidez hasta ese momento para él desconocidas, penxamientos profundos, éticos y estéticos, poseídos por la curvatura del silencio.

OCHO POCHOSIDADES

1) CANTO AL OCHO PARA QUE NO SE PONGA POCHO
CON EL BIGOTE AMARILLO DE COMERTE EL CHOCHO
NUEZ ÁCIDA DE ALMIBAR
ESDRÚJULA PLENITUD DE SUAVIDADES
CANTO Y BAILO Y RÍO Y BRINCO

2) MORIRÁ EN EL DOS MIL OCHO
O EN EL DOS MIL OCHENTA Y OCHO
EN EL DIECIOCHO QUIZÁ
CUANDO SE ENCUENTRE TOTALMENTE
POCHO SIN GANAS NI DE HACER
UN OCHO DERRENGADO (INFINITO)
SOBRE UNA SILLA DE MIMBRE
HECHO UN OCHO DESPUÉS DE COMERSE
EL JAMÓN POCHO

3)EL JAMÓN POCHO.

Como cuando en el sueño pesadillesco nos introducimos en la carne humana del muslo-glúteo, volando por un medio sólido, intentando buscar el hueso-fémur, que luego resulta renegrido, fósil, atufante.
Así también cuando con un cuchillo enorme de acero inoxidable abrimos el jamón, hambrientos, pero el olor nos empieza a sugerir que está pocho, y hurgamos ansiosos hasta confirmar la decepción por la putrefacción del manjar aparente.

4) Anoche salí al balcón a despocharme: me puse a mirar la luna intuida, a oir el jolgorio de las estrellas con mis ojos miopes, a fumarme la niebla posada sobre los árboles como el vaho de un cielo que respira cansado, lento y espeso, a enfriarme de noche oscura la mirada verde de niebla arrojándola al vértigo de lo incierto nublado.
En fin, que anoche salí al balcón.

5) Muestras de pochosidades se encontraron a barullo cuando le hicieron un escáner cerebral. Los médicos que lo vieron certificaron que ese cráneo contenía un carrusel de oscurosidades, sombras, claroscuros, fantasmas cardenalicios, tenebrosidades variopintas, noches, nieblas, humos, esfumaciones.
En su testamento, por lo visto, donó su cuerpo serrano (jamón pocho) a la comunidad científica.

6) Soñemos (pesadillas) a través de los dos huecos del ocho en un mundo vertical repleto de pochosidades.

7) Porque los ochos somos dos oes absolutamente simétricas que nos amamos impasiblemente con las manos entrelazadas bajo la atenta mirada sangrante de nuestro único corazón.

8) La muñeca Susi, que es invisible, y anda y habla, y nunca se asusta ni se inmuta por nada, está animada de vida fantasma (fantasmagórica, agónica vida de fantasma que agoniza pero que no se empochece), y deambula rápida por detrás de las cosas (por su nuca), se esconde aunque es invisible, porque cree en su don y lo practica porque quiere. Susi no está sometida al proceso de la putrefacción lírica. Le gusta leer los libros que nadie se lee, pensar lo que nadie ha pensado nunca jamás, y no decir lo que nunca se ha dicho (no decir, no hablar, no desencadenar ninguna palabra herida o curada, no espantar a la suerte). A veces le entra una tiritona de soledad; quizá sea de invisibilidad: porque se sostiene por la vox populi (la boss) que nunca está sola, ya se ha dicho que siempre está detrás de alguna cosa. Cuando cruje alguna madera, o estalla una burbuja en el silencio, o ronronea el aire quieto, allí puede estar la Susi. Ama profundamente al ocho (ni pocho ni no pocho, ama al ocho químicamente puro). Pero tiene la manía de no cambiar nunca las cosas de sitio, para que no la detecten (paranoia de muñeca única). Es un ser exento de la pochosidad que no deja ni una huella. Lleva una daga sujeta con el elástico de su media: la utiliza muy a menudo para pelar mandarinas, no quiere estropearse la laca de las uñas, le da dentera la cáscara. Tiene (dicen) una melena maciza (espesa, no se le ve la nuca) y un cuerpo liso y rasurado. A veces se pone zapatos de tacón para caminar (pero no hace ningún ruido, no taconea, o por lo menos no se la oye), y también canta mucho canciones de blues (sólo hace lo que quiere, todo el rato).
Con el paso de los años, cuanto invierno acude, cuando mi conciencia está en silencio y se confía, el azar -al que ahora puedo llamar Susi- me susurra secretos (me los canturrea) que llevan su aroma: nostalgias, lumbalgias, extravagancias.
Es, como queda totalmente demostrado y como digo/decía, un ser sin capacidad de pochosidad. Es una diosa (ni inerte, ni no inerte) del camuflaje ante la muerte.

Yo todo esto que les he dicho lo sé sólo por intuición, claro, no se crean.

sábado, 20 de enero de 2007

A la busca de un final lírico (trece)

LA OBSCENIDAD DEL AGUA
Me han salido unas llagas en los talones de los pies. Parece ser que son normales en los encamados de larga duración. Como me tiene incorporado -a mí, mi monja- todo el día, recostado en unos almohadones grandiosos, porque quiere que respire bien, que no me ahogue (si supiera que lo único que quiero, muchas veces, es ahogarme de golpe, dar el último suspiro de una vez, mirándola con desesperación acusadora a los ojos), tengo que gatear de espalda, para evitar escurrirme, y el roce con la sábana me produce este tipo de heridas: llagas.
Para aliviarme el escozor, mi monja ha decidido ponerme unos calcetines (patucos los llama, tan tierna, tan maternal) de lana vieja, seguramente que zurzidos por ella para algún lejano paciente. Los va pasando de enfermo en enfermo, de muerto en muerto. Quiere impedir que crezcan, que me duelan, que sufra. Espero que los haya lavado -los calcetines desgastados- con el mismo primor con que me los pone, la muy sádica -mi monja-. Sólo ha conseguido ulcerarme aún más las dichosas llagas.
Pero me cuida con tanto desprendimiento, con tanto amor, con tanta asepsia, con esas manos de hombre maduro agrietadas, sin cuidar, las uñas cuadradas, recortadas, a veces las lleva con restos negros de mierda. Se las debe de lavar, siempre, con agua fría.


... estaba llamando a las puertas del cielo, el pelo rizado le tapaba la cara, ya no necesitaba respirar como antes, era sólo pensamiento quizás, agua hecha niebla, ni llorar ni reír, ni estar seria ni risueña ni apesadumbrada podía/debía, el viento que hacía era de agua, pero no estaba mojada, se imaginaba que continuaba vestida, y seguía llamando, todo el tiempo, y no se cansaba, ni aburría, ni abrumaba, ni siquiera se inquietaba, ni siquiera se ahogaba, el cielo también era de agua, no se oía ningún ruido, a pesar de que no había parado de llamar...

Fuente

viernes, 19 de enero de 2007

jueves, 18 de enero de 2007

miércoles, 17 de enero de 2007

martes, 16 de enero de 2007

A la busca de un final lírico (duodécima intentona)

Nadie se enteró de cómo pasó. Murió en el tiempo de las elipsis.

sábado, 13 de enero de 2007

A la busca de un final lírico (undécima búsqueda)

Cuando me había muerto, ventilaron la habitación del muerto.

jueves, 11 de enero de 2007

HABLEMOS DEL SEÑOR NICHODADES, QUE ES ALGO FASCINANTE

Por invitación del señor Brujo, se pueden destacar cinco intimidades que acompañaron muchos años al señor Nichodades, con la obligada mayestática requerida por la situación:

Primera: dormía (recordemos que murió allá por el 2080 y algo, ciento y pico de años de hastío y plateresco) siempre con tapones de cera para los oídos marca Quiès (para que no se diga, también Proust era adicto, ver cita). Por eso dormía de un tirón. Le despertaba una muñeca parlanchina de Ana Bratz, programada debidamente, llamada Violeta, dándole unos buenos días electrónicos de lo más animosos.
Cito: "El día de la deliberación del jurado (del premio Goncourt), 30 de septiembre de 1920, se levanta, pese a la otitis contraída por el uso de bolas Quiès y llega, tambaleándose de cansancio, al comité Blumenthal, que reúne a Barrès, Bergson, Boutroux, Boylesve, Gide, Robert de Flers, Jaloux, Mme. de Noailles y Valéry, areópago que demostraba la clarividencia de Mme. Blumenthal. La tardía llegada de Proust produce un tanto el efecto de la estatua del Comendador, tan fúnebre es su aparencia. Proust es consciente también de la rareza de su aparición, ya que relatando la sesión a Robert Dreyfus, escribirá: "Hubiera podido decir como Fedra:

Deslumbra mis ojos la luz que vuelvo a ver
y flaquean mis rodillas temblorosas.

cuando estaba a punto de caer tanto encima de Bergson como de Boylesve." (palabras de Ghislain de Diesbach)

Segunda: era de gustos extremadamente sencillos. Indiferente a las novedades, le entusiasmaban las mandarinas, las sardinillas, el vino tinto y el dedo gordo del pie derecho de sus amantes.

Tercera: depués de la Odisea (incluye el Quijote), todo lo demás era para él literatura. No obstante, perdió mucho el tiempo leyendo a Nabokov, al citado Marcelo y a Javier Marías.

Cuarta: el desorden, adoraba el desorden.

Quinta: casi nunca podía, pero le encantaba echarse la siesta a la hora de la merienda.

"AQUÍ SUFRÍ YO 1990" (parloteo de Ana Bratz mientras paseábamos por una acera gris)

... cuando estaba en el servicio haciendo pis, yo no estaba haciendo nada, y nadie estaba en la puerta, pero alguien me la cerró. Sofía, mi amiga, me abrió la puerta. La muñeca Susi es invisible, habla y anda. También a Inés la encerró en el baño. A Inés la puerta se la abrí yo. A Susi una vez alguien le cambió el cerebro por uno malo. En una silla del gimnasio pone "AQUÍ SUFRÍ YO 1990". Cuando nos cerró la puerta a Inés y a mí nos dijo que éramos las siguientes. Si Inés o yo vamos al gimnasio solas, nos matará...

martes, 9 de enero de 2007

presiento tu mirada
---------- con el tacto verde
---------------de mi mirada

y las yemas de tus dedos
----------verdes de huellas fantasmales
---------------con mis ojos huérfanos

y la espuma de lo que no dices
----------también la presiento
---------------con la esponja de mis silencios

(pero donde pone "presiento", podría poner también "acaricio", "sobo", "manoseo", "amaso", "ninguneo", y, cómo no, "asfixio", "aprieto")

Notita: los fantasmas siempre dejan una estela verde.

Notita 2: lo verde a veces deja un aura de niebla.

Notita X (aunque no tenga nada que ver): alguien dijo que todo pensamiento está enfermo, el mío está enfermo de la X.

lunes, 8 de enero de 2007

domingo, 7 de enero de 2007

Un heterónimo del señor Nichodades en la fiesta de fin de año, oteando el panorama