jueves, 2 de agosto de 2007

A la busca de un final lírico (45)

Prefacio de un post: Ana Bratz se ha pasado a la abstracción geométrica, y me han entrado ganas de llorar (no sé si de alegría, de tristeza, o simplemente de llorar por llorar). Chao.

(Rascacielos con antena)
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¡conbexemos el cielo!
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En virtud de la teoría de que siempre queda algo por hacer,
feliz veranO.



CON/BEXO


seguro que muchos piensan:
si digo I´m free
estoy viviendo en convexo,
absorbo la libertad,
como si fuese una antena parabólica

no perciben el fenómeno del
enladrillamiento, aún más: el cielo está encapsulado,
cóncavo, no como la mano de la que se escurre
el agua clara, es un lugar preparado
para que uno se aturulle (ensimisme, pero a lo torpe)

pero ya digo que quieren ser free convexos,
sólo con decirlo, pero quizá quisieran ser
free con bexos aunque sea en sus concavidades,
aunque sea en posición de genuflexos envasados,
como que no quisiesen que la palabra estuviera encapsulada,
quién la desencapsulará
el desencapsulador
que la desencapsule,
buen desencapsulador será

(Punto y aparte)

fue en el momento de la buena mañana,
el momento en que
bexó su oquedad encapsulada

en que se le asustó la barba incipiente
de rígidos pelos inesperados
en que se le asustó su pasado
cuando lo recordaba
(no me diga usted que no se
asusta de sus olvidos)
en esplendor de oquedades

(ahora sucede un
PEDAZO DE SILENCIO)

... delgada belleza
se le asustó en la mirada
dentro del mismo
sueño de siempre

hear my train a comin´

miércoles, 1 de agosto de 2007

A LA CONQUISTA DE MADRID

Valle sabía que si quería ser escritor tenía que conquistar Madrid: el 13 de abril de 1895 llega a la capital con su libro Femeninas recién editado, y un cargo en el Ministerio de Fomento conseguido por su amigo Augusto González Besada. Pero sus propósitos se tambalean al enterarse de que tiene que trasladarse a León para inspeccionar la restauración de la Catedral. Naturalmente, Valle-Inclán dimite y adopta una decisión heroica en esas fechas: quiere tomar Madrid únicamente con su pluma por espada, aunque para ello tenga que morir de hambre. Se instala en una miserable vivienda en la calle Calvo Asensio n.º 3, del barrio de Argüelles.

Luis Ruiz Contreras nos cuenta en sus Memorias de un desmemoriado que una noche acompañó a su casa a Valle, quien, estando en un café, se había sentido indispuesto. Allí pudo comprobar el frío de la vivienda y la pobreza del ajuar, compuesto por una silla, una mesa y una cama sin mantas. Valle se acostaba con el traje puesto y se cubría con la capa y unos periódicos atrasados. Pérez de Ayala, en Troteras y Danzaderas, crea un personaje, Alberto del Monte- Valdés (trasunto clarísimo de Valle), cuyo sobrio régimen alimenticio nos describe: «Solía comer dos veces a la semana; el resto de los días engañaba el hambre con tazones de té bien azucarados o agua caliente sin más, y para no gastar calorías se quedaba todo el día en la cama». Efectivamente, se puede afirmar que Valle, como el Onetti de los últimos diez años, escribió buena parte de su obra acostado: en sus comienzos, para combatir el frío y el hambre; después porque sus dolencias estomacales y urológicas le obligaron a permanecer en cama durante largas temporadas.

ÓSCAR SANTOS GARCÍA, profesor del IES Tierrablanca. La Zarza.


Fotos del gran Alfonso