miércoles, 23 de enero de 2008

Bochorno en enero: será la calefacción o lo otro.

Conviví mucho con mis abuelos maternos (iba a decir: ... “por circunstancias que no vienen al caso”). El abuelo murió hace ya unos años, bastantes. Hablaba mucho con él. Le recuerdo con frecuencia, durante mi vigilia, o sea, se quiere decir que lo recuerdo sobre todo mientras estoy despierto. No me acuerdo de ningún sueño en el que apareciese él, ni siquiera para asustarme. Con mi abuela también he hablado mucho, más incluso desde la muerte del abuelo. Ella murió hace unos años, pocos. Su muerte fue plácida o, al menos, eso me dijeron. Murió dormida/sedada/cansada/consumida. Anoche hizo humedad y bochorno, "habitual por estas fechas”. Y yo estaba sudando copiosamente y soñando tranquilamente, bueno, lo tranquilamente que se puede soñar cuando se está sudando copiosamente, cuando llamaron a la puerta, un timbrazo contundente. Me levanté y fui a abrir, “¿quién será a esas horas?”. Apareció mi abuela, mucho más grande, más corpulenta, más alta, con un vestido de verano que dejó en su armario, era bastante elegante incluso en su ancianidad, sencilla y elegante, me saludó con una sonrisa acogedora. Estaba transfigurada, por su blanquísima piel se transparentaba la luz de la luna. Nos dimos un fuerte abrazo. En ese momento no pude aguantar más y me desperté. Eran las cuatro y media de la mañana.

Me levanté (me volví a levantar), me sequé y bebí un litro de agua fría.

1 comentario:

Aura dijo...

Ni siquiera para asustarme :)

Será lo otro.