domingo, 13 de enero de 2008

A la busca de un final lírico (65)

Inesperadamente, por la espalda, a traición, así me atacó mi monja siniestra la otra noche. Dormía plácidamente, estaba soñando con cosas bonitas, placenteras, relajantes. Hasta que me interrumpió bruscamente, abruptamente diría yo. Quería hacerme un análisis de orina. Por eso durante la cena me empancinó de agua sosa, bendita, aburrida. Me cogió, directamente, mi polla -"quizá pequeña, pero durita, muy durita"- y me ordenó miccionar mientras me leía las siguientes instrucciones: (yo me empalmé levemente)

"SISTEMA DE RECOGIDA DE MUESTRAS DE ORINA"
"INSTRUCCIONES DE USO

1. Usar el vaso para recoger la orina de la parte central de la micción, desechando la orina de las partes primera y final del chorro. Deberá tomarse la muestra de la primera orina de la mañana.

2. Con la orina recogida llene inmediatamente el tubo o los tubos hasta la raya. Tire el resto de la orina y el vaso.

3. Inserte el tapón en cada tubo apretando fuertemente para asegurarse de que ha quedado bien cerrado y no se produce derrame de la orina al invertirlo.

4. Si el equipo dispone de etiquetas adhesivas, rellénelas con los datos del paciente y a continuación péguelas a lo largo de cada tubo.

5. Entregue el tubo o los tubos en el laboratorio de análisis a la mayor brevedad posible."

Cuando finalizó mi chorro, mi dulce amor me sacudió las últimas gotitas de orín, me subió el pijama, y se largó a toda velocidad, supongo que a entregar las muestras al oscuro analista. Y yo me quedé algo desasosegado. Que le hagan a usted algo parecido, a ver cómo le sienta.

1 comentario:

Aura dijo...

O-O Nicho, me ha dejado cataléptica. No le puedo ni comentar, lo cual debe ser bueno.
(Caos)