domingo, 20 de enero de 2008

A la busca de un final lírico (69) (Historia de un trombo)

Veo con extrañaza que he pasado de los mil y pico posts (o como quiera que se llame esto). Y debo confesar y confieso que cada vez que acabo uno, me refiero a un post, me entra una angustia declinante, quiero decir, un estrés decreciente, sobre si me saldrá otro, o no. Leí de joven que el hombre es un ser proyectivo, un ente atiborrado de iniciativas variopintas, embrionarias o maduras, meticulosas o intuitivas. Temo sobre todo a las embrionarias, pues que suelen ser las más meticulosamente intuitivas de todas. Como todo el mundo voy de aquí para allá, me enfado a veces, y frunzo el ceño, otras me río a carcajada limpia, enseño mi dentadura brillante y vieja, como barnizada de luz que agoniza, hablo conmigo mismo en voz alta cuando nadie me oye, acaricio el teclado del ordenador como si fuera el tablero del ajedrez, bebo cerveza, me ducho con agua fría, soy antipático, muy antipático, subo las escaleras de madera crujiente del edificio donde vivo poseído de una especie de sadismo del crujir (cinco plantas, no me pregunte el número de peldaños -steps, recuerde: soy antipático-nunca consigo contarlas, se me va la olla cuando voy por el cuarenta y dos, o por el sesenta y cuatro: when I get older). En algunas ocasiones estoy hasta relajado, y éste es uno de mis peores momentos. Me apremia un runrún, un no sé qué, una incertidumbre carpetovetónica.

Vivo instalado en la pendiente declinante que define la insatisfacción del consumidor.
- Pero no joda usted, usted en este supuesto marcadamente teórico no es ningún consumidor.
- No/sí, amor, me ratifico, yo aquí como que me autoconsumo, me esfumo.
- Pues eso era lo que le decía yo.
- Pues eso.

Estoy atrapado en el círculo vicioso del número sesenta y nueve. Chupo mientras me chupas para que yo te siga chupando. Una especie de "do ut des", de hermafroditismo chuPÓPtero.

3 comentarios:

ana dijo...

Gracias a tí, Nichín. No te firmo porque veo muchas conichadas siempre.Te echamos de menos a ti y a toda la familia Bratz.

El pez dijo...

el 69 para mi es como la peZcadilla que se muerde la cola

Aura dijo...

Después de este hallazgo, no sé cómo puede uno preguntarse si volverá a escribir.
Adoro que sea usted muy antipático :)