sábado, 26 de enero de 2008

A la busca de un final lírico (69 entrelazado)

El niño agreste y polvoriento, investido por la mano de la matriarca con los poderes de la conturbación, se despide. La mano de la ancestra le endosa el alma adivinatoria de la tribu que se extingue. "Quizás nos lleve el viento al infinito", como dijo el otro.
Pero yo no voy a llorar más nada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

yO tampocO

(que le den por el culo, se lo merece)