domingo, 2 de marzo de 2008

A la busca de un final lírico (79)

TABULA X

Que un difunto no sea enterrado ni incinerado dentro de la ciudad. Que no se haga más que lo siguiente: que la leña de la pira no se pula con un hacha. Que las mujeres no se arañen las mejillas ni entonen lamentos durante el funeral...Y no debe utilizarse oro (en la sepultura). Ni siquiera si (al difunto) le han atado los dientes con oro. Pero si es enterrado o incinerado con ese oro, que no sea considerado delito.

3 comentarios:

ana dijo...

hola nicho. nos tienes olvidados.

Aura dijo...

Que peligroso lo de las mujeres :)

el jardín de los finzi contini dijo...

Reglas. Y el detalle del oro admitido para ser enterrado con el difunto, denota la antiquísima creencia en que las riquezas deben acompañar al que viaja a la eternidad. Los lujos supuestamente imperecederos.

Qué terrible suena la palabra difunto.

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Otro rol asignado a las mujeres en otros tiempoos: el de ser plañideras.

Cuán liberador resulta una vez más sentirse lejos de las más rancias esclavitudes. ¿Te imaginas a una mujer llena de velos y con cinturón de castidad? Ah, ya sé que pueder ser misterioso, al menos si nos quedamos en la parte de los velos, a menso que se juegue a destrozar el candado del cinturón...

Abraxo.