jueves, 22 de mayo de 2008

A la busca de un final lírico (99)

Tumba de Rilke en el cementerio de Raron (Suiza)

Rainer Maria Rilke murió de leucemia tras una larga agonía en un hospital de Valmont, Suiza, el 29 de diciembre de 1929, a la edad de cincuenta y un años. Cuatro días después fue enterrado en Raron, bajo el epitafio que con anterioridad había compuesto y elegido:

Rosa, contradicción pura, placer
de no ser sueño de nadie entre tantos
párpados.


También la lápida lírica, quizá eran sólo tres versos los que estuvo esperando tanto.

VIDAS ESCRITAS, página 107, Javier Marías

2 comentarios:

ladydark dijo...

Yo sigo aumentando sus posibilidades de finales, aunque sean lapidarios, como el de Keats:
"Here Lies One
Whose Name Was Written In Water"

Yeli dijo...

Fabuloso el epitafio..."placer
de no ser sueño de nadie entre tantos párpados".
Me sigo preguntando...a dónde se van los que se van?
Un abrazo
Yeli