viernes, 2 de mayo de 2008

A la busca de un final lírico (94)

La mujer de la foto (la misma que apareció bañándose extravertidamente en la copa de champán que se mostró más abajo) se llama Dita von Teese, creo, y fue novia o esposa de Marilyn Manson.
La imagen es lírica, escatológica, inspiradora de eternos retornos.

Ajustada en tu piel exhibida, sonríes mirando a la cámara, agarrada alegremente a la barra vertical que fundamenta el equilibrio del viaje, con tus zapatos a juego con las herraduras de la joven jaca, mientras te alejas de mí, en estática movilidad inerte. Tus dientes, tan brillantes y tan deseosos y deseantes, totalidad blanca en inocente huída premeditada, besables y besantes, yo quiero besar tus dientes para envenenarme de carmín, para que mi boca sangre como la de un becerro/cencerro en su hora final y doméstica.
Eres, ahora lo veo, la ideación de lo intocable: inmóvil e inaccesible, galopas perfectamente quieta a la velocidad de la luz hacia un lugar impracticable para mí.
Estás ahí, te puedo tocar, pero no alcanzo, no me llega la imaginación.

Y no me resigno, quiero disfrutar de la ultimidad (y en la ultimidad, ay) del aroma que vas dejando durante tu viaje perpetuo.

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