jueves, 5 de junio de 2008

28 de octubre (de 1935)

La poesía comienza cuando un necio dice del mar: "Parece aceite". No se trata, en absoluto, de una más exacta descripción de la bonanza, sino del placer de haber descubierto la semejanza, del cosquilleo de una misteriosa relación, de la necesidad de gritar a los cuatro vientos que se ha notado.
Pero resulta igualmente necio detenerse aquí. Iniciada así la poesía, es preciso acabarla y componer un rico relato de relaciones que equivalga hábilmente a un juicio de valor.
Esta sería la poesía típica, la idea. Pero normalmente las obras están hechas de sentimiento -la exacta descripción de la bonanza- que a ratos espumea en descubrimientos de relaciones. Puede ocurrir que la poesía típica sea irreal y -al igual que vivimos también de microbios- lo que se ha hecho hasta ahora conste de meros trozos miméticos (sentimiento), de pensamientos (lógica) y de relaciones a la buena de Dios (poesía). Una combinación más absoluta quizá sería irrespirable y necia.

2 de junio (de 1938)

En las cosas sexuales me parece que el hombre, al satisfacerse, se tranquiliza y aleja, la mujer se enciende aún más y se vuelve libidinosa.
Razón ésta del hecho natural de que la mujer huye, e intenta perennemente dejar al hombre con el antojo, para ligarlo a sí. Mientras que al hombre de nada le sirve negarse a la mujer para ligarla a sí.
Además la mujer, que hace al hijo, encuentra en éste su paz; el hombre, si no encontrase la paz en el simple coito, no la encontraría nunca.

19 de setiembre (de 1938)

Los hombres que tienen una tormentosa vida interior y que no buscan desahogo en sus palabras o en sus escritos, son simplemente hombres que no tienen una tormentosa vida interior.
Dadle una compañía al solitario y hablará más que nadie.

5 de julio (de 1941)

Con las mujeres de los otros no sé qué hacer.

2 de agosto (de 1942)

El aburrimiento indecible que te provocan en los diarios las páginas de viajes. Los ambientes nuevos, exóticos, que han sorprendido al autor. Nace sin duda de la carencia de raíces que estas impresiones tenían, al haber surgido como de la nada, del mundo exterior, y no estar cargadas de un pasado. Al autor le agradaron como estupor, pero el verdadero estupor es asunto de memoria, no de novedad.

12 de septiembre (de 1942)

Un hombre solo, en una barraca, comiendo la carne y la salsa de una olla. Algunos días la rasca con un viejo cuchillo, otros con las uñas; hace mucho tiempo, la olla estaba llena y era buena, ahora está agriada y para sentirle el gusto el hombre se come las uñas rotas. y proseguirá mañana, y luego.
Se asemeja a mí, que me busco el trabajo en el corazón.


El oficio de vivir
por Cesare Pavese
Traducción de Esther Benítez

3 comentarios:

Neander dijo...

al final dimitió... demasiado sensible, demasiado inteligente, demasiado consciente

ana dijo...

jajaja

El pez dijo...

Me usta eso de que el verdadero estupor es asunto de memoria. El otro viene de la ignorancia o el desconocimiento.

Este post es un regalo.

Propicio domingo, con o sin San Renato.