miércoles, 1 de octubre de 2008

A la busca de un final lírico (110)

Doña Juana la Loca, de Francisco Pradilla y Ortiz

El 23 de septiembre de 1506, estando presente el prestigioso doctor De la Parra, el estado del enfermo -Felipe el Hermoso- revestía enorme gravedad. Así se nos cuenta: "Por la noche empezó a tener gran dolor en los costados, escupiendo sangre al amanecer, mientras empezaban a salirle manchas pequeñas, entre coloradas y negras, que los doctores llaman blatas, y que se extendieron por todo su cuerpo. Una gran infección se extendió por la lengua y paladar, inflamándose la úvula, perdiendo a ratos los sentidos y sobreviniéndole al tiempo terribles calenturas y largos estados de frío... El miércoles le sobrevino un frío aún más riguroso y después un sudor caliente harto copioso en todo el cuerpo, quedando como alienado y con sueño".

Fuente: Revista Historia número 58, página 100.

1 comentario:

Aura dijo...

Que extramadamente lírica (y nunca mejor dicho) puede ser la descripción de una patología.

Un abrazo, Nicho.