viernes, 3 de octubre de 2008

A la busca de un final lírico (111)

Capítulo primero

Extensión y fuerza militar del Imperio en tiempo de los Antoninos.

En el segundo siglo de la era cristiana, abarcaba el Imperio de Roma la parte más florida de la tierra la porción más civilizada del linaje humano. Resguardados los confines de tan dilatada monarquía con la fama antigua y el valor disciplinado, el influjo apacible y eficaz de leyes y costumbres había ido gradualmente hermanando las provincias. Disfrutaban y abusaban sus pacíficos moradores de las ventajas del caudad y el lujo, y consevábase todavía con decoroso acatamiento la imagen de una constitución libre. Poseía al parecer el senado romano la autoridad soberana, y trasladaba a los emperadores la potestad ejecutiva del gobierno. Por el espacio venturoso de más de ochenta años, manejó la administración pública el pundonoroso desempeño de Nerva, Trajano, Adriano y los dos Antoninos; y tanto en éste como en el siguiente capítulo, vamos a describir la prosperidad, y luego, desde la muerte de Marco Antonino, a puntualizar las circunstancias más abultadas de su decadencia y ruina: trastorno para siempre memorable y todavía perceptible entre las principales naciones del orbe.

Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano, de Edward Gibbon.

1 comentario:

Neander dijo...

Hummmm... aún no sé por qué, pero todo esto me suena a subversivo