miércoles 30 de enero de 2008
lunes 28 de enero de 2008
A la busca de un final lírico (71)
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domingo 27 de enero de 2008
A la busca de un final lírico (70)
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sábado 26 de enero de 2008
viernes 25 de enero de 2008
Fetichado
jueves 24 de enero de 2008
miércoles 23 de enero de 2008
Bochorno en enero: será la calefacción o lo otro.
Conviví mucho con mis abuelos maternos (iba a decir: ... “por circunstancias que no vienen al caso”). El abuelo murió hace ya unos años, bastantes. Hablaba mucho con él. Le recuerdo con frecuencia, durante mi vigilia, o sea, se quiere decir que lo recuerdo sobre todo mientras estoy despierto. No me acuerdo de ningún sueño en el que apareciese él, ni siquiera para asustarme. Con mi abuela también he hablado mucho, más incluso desde la muerte del abuelo. Ella murió hace unos años, pocos. Su muerte fue plácida o, al menos, eso me dijeron. Murió dormida/sedada/cansada/consumida. Anoche hizo humedad y bochorno, "habitual por estas fechas”. Y yo estaba sudando copiosamente y soñando tranquilamente, bueno, lo tranquilamente que se puede soñar cuando se está sudando copiosamente, cuando llamaron a la puerta, un timbrazo contundente. Me levanté y fui a abrir, “¿quién será a esas horas?”. Apareció mi abuela, mucho más grande, más corpulenta, más alta, con un vestido de verano que dejó en su armario, era bastante elegante incluso en su ancianidad, sencilla y elegante, me saludó con una sonrisa acogedora. Estaba transfigurada, por su blanquísima piel se transparentaba la luz de la luna. Nos dimos un fuerte abrazo. En ese momento no pude aguantar más y me desperté. Eran las cuatro y media de la mañana.
Me levanté (me volví a levantar), me sequé y bebí un litro de agua fría.
domingo 20 de enero de 2008
A la busca de un final lírico (69) (Historia de un trombo)
Vivo instalado en la pendiente declinante que define la insatisfacción del consumidor.
- Pero no joda usted, usted en este supuesto marcadamente teórico no es ningún consumidor.
- No/sí, amor, me ratifico, yo aquí como que me autoconsumo, me esfumo.
- Pues eso era lo que le decía yo.
- Pues eso.
Estoy atrapado en el círculo vicioso del número sesenta y nueve. Chupo mientras me chupas para que yo te siga chupando. Una especie de "do ut des", de hermafroditismo chuPÓPtero.
sábado 19 de enero de 2008
jueves 17 de enero de 2008
A la busca de un final lírico (67)
El 1 de junio de 1873 se abrió la primera sesión de las Cortes Constituyentes y comenzó la presentación de propuestas. El 7 de junio se debatió la primera de ellas, suscrita por siete diputados, que decía:
Artículo único. La forma de gobierno de la Nación española es la República democrática federal.
El Presidente, haciendo cumplir lo que ordenaba el Reglamento de las Cortes para la aprobación definitiva de las propuestas de ley, dispuso celebrar una votación nominal al día siguiente. El 8 de junio se aprobó la propuesta con el voto favorable de 219 diputados y solamente 2 en contra, proclamándose ese día la República federal. Al tiempo, los federalistas apostaban por un modelo confederal de tipo helvético, constituyéndose directamente en cantones independientes.
Así narraba Benito Pérez Galdós el clima parlamentario de la Primera República:
Las sesiones de las Constituyentes me atraían, y las más de las tardes las pasaba en la tribuna de la prensa, entretenido con el espectáculo de indescriptible confusión que daban los padres de la Patria. El individualismo sin freno, el flujo y reflujo de opiniones, desde las más sesudas a las más extravagantes, y la funesta espontaneidad de tantos oradores, enloquecían al espectador e imposibilitaban las funciones históricas. Días y noches transcurrieron sin que las Cortes dilucidaran en qué forma se había de nombrar Ministerio: si los ministros debían ser elegidos separadamente por el voto de cada diputado, o si era más conveniente autorizar a Figueras o a Pi para presentar la lista del nuevo Gobierno. Acordados y desechados fueron todos los sistemas. Era un juego pueril, que causaría risa si no nos moviese a grandísima pena.
Presidiendo un Consejo de Ministros, harto de debates estériles, llegó Estanislao Figueras a gritar en catalán: «Señores, ya no aguanto más. Voy a serles franco: ¡estoy hasta los cojones de todos nosotros!» [1] Tan harto que el 10 de junio dejó disimuladamente su dimisión en su despacho en la Presidencia, se fue a dar un paseo por el parque del Retiro y, sin decir una palabra a nadie, tomó el primer tren que salió de la estación de Atocha. No se bajó hasta llegar a París.
[1]«Senyors, ja no aguanto més. Vaig a ser-los franc: estic fins als collons de tots nosaltres!».miércoles 16 de enero de 2008
martes 15 de enero de 2008
Harto de tanto whisky en vaso corto,
de tanto trasnochar igual de harto,
vuelvo a Albuquerque huyendo del infarto
que me daría si no me comporto.
Aquí encuentro la paz apetecida
por mi cuerpo cansado y resacoso,
orilla del río Grande aquí reposo,
leo, escribo, y va mi vida
igual que el río que su marcha aquieta
al cruzar por la árida Meseta,
quizás para llegar más tarde al mar.
Y si de tanta paz me llego a hartar,
la cosa es fácil, hago la maleta,
vuelo a Madrid, te llamo, entro en un bar.
lunes 14 de enero de 2008
domingo 13 de enero de 2008
A la busca de un final lírico (65)
"SISTEMA DE RECOGIDA DE MUESTRAS DE ORINA"
"INSTRUCCIONES DE USO
1. Usar el vaso para recoger la orina de la parte central de la micción, desechando la orina de las partes primera y final del chorro. Deberá tomarse la muestra de la primera orina de la mañana.
2. Con la orina recogida llene inmediatamente el tubo o los tubos hasta la raya. Tire el resto de la orina y el vaso.
3. Inserte el tapón en cada tubo apretando fuertemente para asegurarse de que ha quedado bien cerrado y no se produce derrame de la orina al invertirlo.
4. Si el equipo dispone de etiquetas adhesivas, rellénelas con los datos del paciente y a continuación péguelas a lo largo de cada tubo.
5. Entregue el tubo o los tubos en el laboratorio de análisis a la mayor brevedad posible."
Cuando finalizó mi chorro, mi dulce amor me sacudió las últimas gotitas de orín, me subió el pijama, y se largó a toda velocidad, supongo que a entregar las muestras al oscuro analista. Y yo me quedé algo desasosegado. Que le hagan a usted algo parecido, a ver cómo le sienta.
sábado 12 de enero de 2008
A la busca de un final lírico (64 BIS)
Nos dice JOSÉ LUIS PARDO en su libro "Esto no es música":"Los personajes representados en la foto son, en buena parte, "meninas", es decir, pertenecen al género chico o "menor" de los cómicos y bufones; y así como Velázquez se pintó a sí mismo en Las Meninas, también los Beatles se fotografiaron a sí mismos en esa portada, no tanto por estar presentes ellos en la foto -pues no están en cuanto "Los Beatles", sino representando el papel de músicos de la banda de los corazones solitarios- como porque están los muñecos del museo de cera de Madame Tussaud que, ellos sí, representan a los Beatles (es decir, son la prueba viva de que los Beatles habían ingresado en el universo de la representación, del mismo modo que los enanos, los bufones, los cómicos y los tontos de Palacio también ingresaron en ese mundo de la mano de Velázquez)".
Sangre alegre
Volcán oceánico
Mortal y rosa
Enrojecido
Mi recuerdo es araña
Lluvia y cristal
Número solo
Insistencia húmeda
Despojo y brillo
Apeadero
De todos los mis rastros
Patio de luces
Fulgor de piel
Cicatriz de la hora
Carencia y rojo
jueves 10 de enero de 2008
miércoles 9 de enero de 2008
Con ella, con mi propietaria, con la dulce sádica que macera mis sueños con sus caricias hombrunas, me soñé sudorosamente anoche. Durante el extrañamiento de la pesadilla no sentí ningún miedo, ningún desasosiego, la recuerdo completa. Mi ama había abandonado a su suerte a su esclavizada sombra. Sombra agotada de tanto deambular sin fin, poseída por el tedio de los largos corredores, de la mecánica compasión, de la rigidez poética de su mirada. Pero no alcanzaba a entender la razón de su solitaria supervivencia. Apesadumbrada, vagabundeó sin cesar por la ciudad, ocultándose, de noche, intentando no ser vista por nadie. Ser una nada oscura, silente, disuelta, eso era lo que deseaba. No quería seguir siendo un fantasma informe. Su reflejo perpetuo en el mojado asfalto la desasosegaba. Pensó en el suicidio blanco: tirarse desde el puente al río o a la carretera. Los rechazó: sólo conseguiría mojarse o volar un rato. Ni eso.
Con la lenta rapidez con que transcurre el dolor, la fuerza empezó a regresar a ella. Recobró el ánimo, la confianza. Deseaba que la vieran. Quería dejar de errar sin fin, reposar en alguna persona, cosa, objeto... Abrazarse a un dueño/sueño. Quería huir de su reciente pasado, tener un acompañante de carne y hueso. Quería estar pegada a una corporeidad.
Preguntó a los árboles, a los edificios, a los perros, a los coches, a las farolas. Todos le respondían lo mismo: "Yo ya tengo mi sombra, cómo quieres que tenga dos". Sólo pedía que alguien o algo le tendiese su cuerpo. Pero siguió por extraviados y céntricos lugares, por pavorosas esquinas, por nostálgicas praderas. Hasta le pidió a la espesa niebla ser su sombra, a los chupiteles de hielo abandonados por la madrugada, al mismísimo silencio eterno se lo pidió.
Me desperté cuando oí la sinfonía monótona con que nos dan los buenos días, y esperé hasta que ella apareció. Parecía cambiada. A mi monja le faltaba algo, pensé, la resuelta autoridad, el orgullo brillante de la mirada, la rígida compostura, la desafiante seguridad. Parecía que le faltaba el alma.
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Notita: Me he acordado de esta prosita cuando vi esto.








