Yo amo a aquellos que no saben vivir más que para desaparecer, porque ésos son los que pasan al otro lado.
NIETZSCHE
"No había aire. Tuve que sorber el mismo aire que salía de mi boca, deteniéndolo con las manos antes de que se fuera. Lo sentía ir y venir, cada vez menos; hasta que se hizo tan delgado que se filtró entre mis dedos para siempre. Digo para siempre." (PEDRO PÁRAMO)
Yo amo a aquellos que no saben vivir más que para desaparecer, porque ésos son los que pasan al otro lado.
NIETZSCHE
APLICACIÓN
Mi abuela, muy enferma, estaba leyendo. Hace bien, dijo Alexander Schulz, estudia, se prepara para el Cielo.
George Loring Frost, The sundial (1924).
UNA ARAÑA MUY GRANDE
He pensado que algún día me llevarías a un lugar habitado por una araña del tamaño de un hombre y que pasaríamos toda la vida mirándola, aterrados.
Feodor Dostoievski, Los poseídos (1871‑2).
UN ESPERANZADO
¡Oh bienaventurado purgatorio!
M. de Saci (1613‑84), en su lecho de muerte.
ESPEJO DEL INFIERNO
Si un hombre no comprende el infierno, no comprende su propio corazón.
Marcel Jouhandeau, Algèbre des Valeurs Morales (1935).
EL INFIERNO
Cuando somos niños, el infierno es nada más que el nombre del diablo puesto en la boca de nuestros padres. Después, esa noción se complica, y entonces nos revolcamos en el lecho, en las interminables noches de la adolescencia, tratando de apagar las llamas que nos queman ‑¡las llamas de la imaginación!‑. Más tarde, cuando ya no nos miramos en los espejos porque nuestras caras empiezan a parecerse a la del diablo, la noción del infierno se resuelve en un temor intelectual, de manera que para escapar a tanta angustia nos ponemos a describirlo. Ya en la vejez, el infierno se encuentra tan a mano que lo aceptamos como un mal necesario y hasta dejamos ver nuestra ansiedad por sufrirlo. Más tarde aún (y ahora sí estamos en sus llamas), mientras nos quemamos, empezamos a entrever que acaso podríamos aclimatarnos. Pasados mil años, un diablo nos pregunta con cara de circunstancia si sufrimos todavía. Le contestamos que la parte de rutina es mucho mayor que la parte de sufrimiento. Por fin llega al día en que podríamos abandonar el infierno, pero enérgicamente rechazamos tal ofrecimiento, pues ¿quién renuncia a una querida costumbre?
Virgilio Piñera, Cuentos fríos (1956).
HABLA UN SOLDADO
En el cielo, me gustaría participar a veces en una guerra, en una batalla.
Detlev von Liliencron, Aus Marsch und Geest (1904).
PORVENIR ESFÉRICO
En el día del Juicio Final, las puertas del Cielo se abrirán a los bienaventurados. Éstos penetrarán rodando, ya que habrán resucitado en la más perfecta de las formas: la esférica. Así lo ha revelado Orígenes.
I. A. Ireland: Short Cuts to Mysticism (1904).
Tomado todo ello de "El Libro del Cielo y del Infierno", 1960, Borges-Bioy

Álbum de Fotos de Kafka
![]() Kafka en 1899 |
![]() Kafka en epocas de universidad |
![]() Franz Kafka |
![]() Franz en 1901 |
![]() Franz con su perro |
![]() Hermanas de Franz |
![]() El pequeño Franz con sus hermanas |
![]() Elli, la hermana de Kafka |
![]() Julie Löwy, madre de Franz |
![]() Dibujos de Franz |
![]() Max Brod |
![]() Manuscrito de Kafka |
![]() Kafka y un grupo de amigos |
![]() Tumba de Franz |

Tumba de Franz nevada
Ars Magna Por Leopoldo María Panero
Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.
"Poesía" 1970 - 1985
| COMO NO SEA SUICIDIO... PORQUE DE ENFERMEDAD NO PIENSO MORIRME Tan ricamente. Julio Cerón Telepatía que recibo ahora mismo de un lector, probablemente de Jaén por el acento: - ¡Inocente, que te queda el accidente! |
| ANTE TODO ESTE FOLLÓN DE No hay consuelo que valga. Julio Cerón Saciar los grandes deseos no conduce a nada. El absurdo general sin sentido sólo lo alivian los modestos placeres. Rascarte, dar la vuelta a la almohada y el recuerdo de acercarte a la chimenea viniendo del bosque frío. La enfermera que llega con el vaso de glucosa, quitarte lo negro de las uñas con un palito de cedro, un hilo de luz. |
| PREFIERO Si no nos diera tanto miedo la muerte, no nos gustaría tanto la primavera. Personalmente prefiero la otra versión: si no nos diera tanto miedo la primavera, no nos gustaría tanto la muerte. Julio Cerón |
La mujer de la foto (la misma que apareció bañándose extravertidamente en la copa de champán que se mostró más abajo) se llama Dita von Teese, creo, y fue novia o esposa de Marilyn Manson.