miércoles, 16 de julio de 2008

A la busca de un final lírico (107)

Me voy a descansar, a consolar, o a desconsolar, pensando en ella.


viernes, 11 de julio de 2008

A la busca de un final lírico (106)

La intensidad de aromas y colores del verano en la meseta manchega va cediendo poco a poco a los ocres de un brevísimo otoño, que no tiene árboles a los que dorar y parece agarrarse a la tierra y al perfil de las sierras vecinas. Es un tiempo lento y hermoso en aquellos lugares el que anuncia las cosechas mejores, con las vides cargadas de uva y la siega recién hecha. Quizá el mejor momento para detenerse a contemplar ese espacio de ocres y azules pálidos que anuncian la noche todavía intensa del verano que se acaba. En los remansos urbanos, las edificaciones más altas -San Andrés, los Trinitarios, el convento de las monjas franciscas, la Encarnación...- rompen la fragilidad del último atardecer contra un cielo limpio; a sus pies, plazoletas, fachadas de piedra rosada, calles estrechas con casas nobiliarias, soportales, arcos y patios. El tiempo de vida colectiva en esos pueblos todavía es -siempre lo fue- el de las últimas horas de la tarde y la entrada de la noche, que trae frescor y descanso.

El convento de dominicos de Villanueva se abre en una de esas plazas, se remata con una espadaña no muy atrevida y regala una fachada discreta, hermosa por su propia sencillez. En una de las celdas del convento agonizó Quevedo durante tres días, asistido por los monjes. Falleció el 8 de septiembre de 1645, rodeado por los amigos cercanos de última hora y por algún criado fiel que le prestaron sus sobrinos para que sobrellevara la enfermedad, ajeno -como vivió siempre- al calor de la intimidad familiar, o del remanso femenino, que desechó -también en esta última ocasión- para rodearse de frailes o de personas cultas que gustaran de su conversación amena, de sus preocupaciones políticas, de su vehemencia intelectual.

Inmediatamente se convirtió en objeto de culto y, de ahí, en mercancía fácil, en presunción legal y patriotera. Para empezar se regateó sobre su cuerpo y sobre su sepultura. Tarsia lo narra -con alguna anécdota novelesca, que omito:

Compuesto el cuerpo con la diligencia acostumbrada y vestido con el manto de caballero y botas y espuelas doradas, tratóse de sus exequias y entierro. Y porque en su testamento había ordenado que le enterrase por vía de depósito en la Capilla mayor de la iglesia y convento de Santo Domingo de Villanueva, en la bóveda en la que estaba enterrada doña Petronila de Velasco, viuda de don Gerónimo de Medinilla, y que de allí se le trasfiriesen al Convento Real de Santo Domingo de Madrid, en la sepultura de su hermana doña Margarita de Quevedo. Previniéndose los frailes para el depósito, no quisieron venir en ello el vicario y clérigos de la parroquia, deseando tener esta prenda en su iglesia, a la cual finalmente le llevaron con grande lucimiento y concurso, y le hicieron sumptuosas exequias, depositándole en la bóveda de la capilla de los Bustos, caballeros muy antiguos de aquella tierra.

Páginas 868 y siguientes del libro FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645), de Pablo Jaurade Pou.

Habitación de Quevedo en su pueblo último

sábado, 5 de julio de 2008

A la busca de un final lírico (105)

Jack Smith inspects bruise on Jayne Mansfield's theigh

Habla Trupa (TU ROSTRO MAÑANA 3, Veneno y sombra y adiós, de Javier Marías): (Ojo: no se pierdan visitar la tienda donde le hacen los zapatos a Trupa, y las fotos -ejemplo de richardestesmarías, qué digo: richardestesmanía-)

- "Desde luego, ese es otro caso bien nítido de final determinante, de muerte siempre presente que envuelve y arrastra al personaje -contestó Trupa sin hacerme demasiado caso; me pregunté si estaría lo suficientemente enterado de las circunstancias del asesinato-. Jayne Mansfield, a lo largo de su breve carrera brillante y su no muy extensa declinante, hizo cuanto estuvo en su mano y a buen seguro en su busto para atraer la atención de la prensa y hacerse autopropaganda. Siempre tenía las puertas abiertas a los reporteros, allí donde estuviera, también en los hoteles cuando viajaba, en las suites y aun en los cuartos de baño; le encantaba que vinieran a fotografiarla a su mansión de estilo español de Sunset Boulevard, en Beverly Hills, toda de color rosa y llena de perrillos y gatos, vestida con insinuantes prendas y en posturas provocativas, nada le parecía nunca ridículo ni desdeñable, recibía a cualquier idiota o malintencioando de la publicación más mediocre. Posó desnuda en Playboy un par de veces, se casó con un húngaro musculoso, mostraba con deleite su piscina y su cama, ambas en forma de corazón, al último aprendiz de provincias...
Viajaba una noche de junio de 1967, ya de madrugada, desde un lugar llamado Biloxi, en Mississippi, en uno de cuyos clubs actuaba en sustitución de su exuberante amiga y rival Mamie Van Doren, camino de Nueva Orleans, donde al día siguiente iba a ser entrevistada en un programa de la telivisión local, se tomaba todas las molestias, nada le parecía insignificante. El Buick en el que se trasladaba iba atestado: un joven que conducía, el tal Brody (su amante, era abogado), ella con tres de sus cinco hijos, los habidos con el musculoso húngaro, y cuatro perros chihuahua, no es de extrañar que se la pegaran. A unas veinte millas de su destino, el coche se empotró a gran velocidad contra un camión que había frenado al toparse con un lento vehículo municipal que rociaba las marismas con un insecticida antimosquitos... El choque fue tan violento que el techo del Buick quedó cercenado. Mansfield, el conductor y el amante murieron en el acto, sus cuerpos salieron despedidos a la carretera. Los tres críos, dormidos en la parte de atrás, sufrieron sólo magulladuras, y de los chihuahuas no hubo noticia, seguramente porque no les pasó nada y quizá escaparon...
La ostentosa peluca rubia de Jayne Mansfield cayó sobre el guardabarros..."

jueves, 3 de julio de 2008

PORVENIR ESFÉRICO

Antes se imaginaban figuras esféricas (ver también)

y mucho tiempo después se constatan formas achatadas.

El Voyager 2 revela que el sistema solar no es esférico

El Voyager 2 revela que el sistema solar ...
Reuters - jueves, 3 de julio, 09.48

WASHINGTON (Reuters) - El sistema solar no sería una esfera perfecta, sino que tendría una forma irregular y achatada, de acuerdo a las informaciones enviadas por la nave espacial Voyager 2, que está explorando los límites exteriores del sistema solar, según dijeron el miércoles los científicos.

Lanzadas en 1977, las sondas no tripuladas Voyager 1 y Voyager 2 están en los límites de la heliósfera, la enorme "burbuja" magnética alrededor de nuestro sistema solar, creada por el viento solar cuando entra en contacto con el espacio interestelar.

El viento solar está compuesto de partículas con carga eléctrica lanzadas al espacio en todas las direcciones por el sol. La zona fronteriza entre la heliósfera y el resto del espacio interestelar se conoce como "frente de choque de terminación".

El Voyager 2 cruzó este límite en agosto de 2007, situándose a 12.500 millones de kilómetros del sol.

El Voyager 1 había cruzado el límite en diciembre de 2004 a 16.000 millones de kilómetros de distancia del Voyager 1 y casi 1,6 millones de kilómetros más lejos del sol.

Los científicos piensan que esto indica que la burbuja formada en el espacio interestelar por la heliósfera, la cual se extiende mucho más allá de la distante órbita de Plutón, no es perfectamente esférica, y el sistema solar tiene una forma un poco achatada.

"Imaginen que un globo está siendo inflado por el viento solar. Podrían imaginarse que si toman un globo, el cual es principalmente esférico, y lo empujan contra la pared, podría quedar aplastado en un lado", dijo Edward Stone del Instituto de Tecnología de California, uno de los científicos involucrado en la investigación.

Eso es lo que pasó con la heliósfera, dijo.

Los descubrimientos fueron publicados en la revista Nature.

Las naves espaciales Voyager fueron lanzadas en 1977 con la misión de observar y volar cerca de los planetas gigantes Júpiter y Saturno.

Después, las dos naves continuaron con su misión en el sistema solar exterior y ahora vuelan dirigidas por un control remoto, en condiciones frías y oscuras, con energía de las baterías nucleares de larga duración en la ausencia de la energía solar.

/Por Will Dunham/.*.

martes, 1 de julio de 2008

A la busca de un final lírico (104)

Hacía gestos para que le salieran las mismas arrugas que les salen a los chicos malos.

Ella, mucho antes, se pintó los labios mirándose en un metal ardiente.

La luz de la mañana agrisaba el temblor de su mirada.

Era verano, es verano, siempre debería ser verano.

Una nube de polvo seco se desvaneció, como los recuerdos en los cristales.

También llovía caliente, a ratos.

Vamos, que había variedad meteorológica.

Hasta que el aire empezó a venir húmedo, salado, oloroso, nuevo, suave, extraño,
como el sabor de la bella que quizás nunca nadie probará
(aquí hay una contradicción, o una suposición, o una presunción).

Una rosa reventó de felicidad por ser una flor obscenamente delicada.
Un eléctrico susurro de ritmo persistió en el alto vuelo del dolor/placer.
(Desliz retórico).

Y cuando le vuelva a ver, sus dedos -heridos de madrugada y blancor-
ya nunca revolverán de ternura criminal el cabello que no tiene...

Pero entonces, bésale rápido, nena, alégrale el día.

(Vamos, nada más, all right, play de saxophone).