en la siesta invernal,
besos y lluvia
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besos y nieve
en la siesta invernal,
alas extrañas
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un bocadillo
con un vaso de agua:
final feliz
"No había aire. Tuve que sorber el mismo aire que salía de mi boca, deteniéndolo con las manos antes de que se fuera. Lo sentía ir y venir, cada vez menos; hasta que se hizo tan delgado que se filtró entre mis dedos para siempre. Digo para siempre." (PEDRO PÁRAMO)
Tanto es así que
Al fin y al cabo, y dadas las estrechísimas relaciones que se la atribuían con algunos destacados políticos italianos,
Son muchos los puntos oscuros que rodean a la muerte (o, mejor dicho, a la supuesta muerte) de Moana Pozzi y que están contribuyendo a alimentar el misterio sobre el final de esta mujer que, antes de aterrizar en el mundo del cine X, hizo sus pinitos como actriz seria y como modelo, llegando a desfilar para Karl Lagerfeld.
Para empezar, nunca estuvo muy claro qué enfermedad fue la que, el 15 de septiembre de 1994, acabó a los 33 años con la vida de la actriz porno en un hospital de la localidad francesa de Lyon. «Cáncer de hígado», determinaron los médicos del centro.«Hepatitis», aseguró su familia. «Sida», se rumoreaba en el mundo del porno. El caso es que, sólo un par de meses antes de su muerte, la actriz parecía pletórica de vida: cada mañana se la podía ver haciendo jogging en un parque del centro de Roma. Pero eso es sólo el principio.
A excepción de la hermana y de la madre de
Para liar un poco más la cosa, la madre y la hermana de la actriz se desdijeron poco después de sus afirmaciones y aseguraron que la reina del cine porno había sido enterrada en el cementerio de Lerma, una localidad situada en la región del Piamonte. Donde, por cierto, no hay ninguna losa con su nombre.
«Moana está enterrada allí», aseguraba al rotativo romano Il Messaggero su hermana Simone, explicando que el motivo por el cual no se había colocado una lápida en su tumba era para evitar que la misma se convirtiera en centro de peregrinación. «No queríamos que nadie fuera allí a molestarla en el lugar en el que reposa», indicaba. «Espero que algún día la gente entienda que lo que la familia quiere es que hay un silencio definitivo respecto a la muerte de Moana», añadía.
Sin embargo, y lejos de acallarse, los rumores sobre la falsa muerte de la pornodiva no dejan de extenderse.
Ahí está por ejemplo Moana: un misterio político, un libro escrito por Brunetto Fantuzzi -ex presidente del club de fans de la actriz- en el que se repasan pormenorizadamente los numerosos interrogantes que aún rodean a la desaparición de la bella actriz italiana.
Incluido el hecho de que todavía hoy, en
«Se trata de un libro muy convincente. Y la decisión de reabrir el caso demuestra que existen serias dudas sobre qué es exactamente lo que ocurrió hace 11 años», subraya Ennio Biascicucci, presidente de
Algo a lo que ha accedido el fiscal Attilio Pisani, admitiendo que hay «numerosos errores e inconsistencias» en la versión oficial de la muerte de la estrella del porno, cuyo lema vital, por cierto, era: «Vive como si fueras a morir mañana, piensa como si no fueses a morir nunca». Un epitafio que quedaría perfecto sobre su tumba en Lerma... si es que la misma existe.
El padre Piero Martini, sacerdote de Lerma, lo duda: «He buscado su certificado de defunción en los archivos de nuestra iglesia, pero no está aquí. No creo que esté enterrada en Lerma».
Y esas mismas dudas las comparte también Massimo Arata, el alcalde de esa localidad del Piamonte. «En los documentos oficiales no hay ninguna mención a que Anna Moana Rosa Pozzi haya sido sepultada aquí», indicaba añadiendo más intriga al misterio de la actriz porno.
LO DICHO Y HECHO
«Vive como si fueras a morir mañana, piensa como si no fueses a morir nunca»
1961: Nace en Italia en una familia de profundas convicciones católicas. 1981: Trata de abrirse camino como actriz. 1985: Trabaja a las órdenes de Federico Fellini, que le da un pequeño papel en Ginger y Fred. 1987: Empieza a hacer sus primeras películas porno. 1992: Pozzi se presenta como candidata del Partido del Amor, de la también pornodiva Cicciolina, en las elecciones generales de 1992. 1994: Muere en extrañas circunstancias en una clínica de Lyon.
Esta pintura tan animosa estaba, por lo visto, en una pared de Pompeya. Quizá se fijaban en ella, añorantes o decepcionados o desesperados, los pobres pompeyanos en los tiempos de las desaceleraciones, cualquiera que fuese su origen. (Elipsis caótica). A lo mejor el empalmado se estaba imaginando el futuro, lo inconcebible, un cisne negro esplendoroso, yo qué sé, lo mismo presintió la existencia de esta pelirroja.
Reproducimos aquí la historia de Baldomera Larra, la que muchos consideran la creadora del timo piramidal.
Doña Baldomera Larra Wetoret era hija de Mariano José de Larra el famoso poeta madrileño. Había nacido después de suicidarse su padre. Estaba casada con un médico de la Casa Real, el Dr. Carlos de Montemayor con quien tuvo varios hijos.
Cuando llegó el Rey Alfonso XII, el marido de Doña Baldomera no quiso continuar en el cargo, y decidió marchar a las colonias de Ultramar, a Cuba. Doña Baldomera quedó un tanto desvalida, pero como era mujer de recursos un día se le ocurrió una brillante idea. Pidió prestada una onza de oro a una vecina prometiéndole que en un mes se la devolvería duplicada. Doña Baldomedra cumplió su promesa y al verlo, la vecina contó a otras amistades “el milagro que había realizado Doña Baldomera”. Le había devuelto el doble de dinero.
No tardaron en llegar una serie de clientes atraídos por la ganancia fácil con su onza de oro y algunos con algunas más, rogando a Doña Baldomera que aceptase aquellos dineros y que hiciese el mismo milagro que a su vecina. Ella aceptó los dineros, entregándoles un recibo. Cumplió religiosamente devolviendo sus ganancias a sus “impositores”, lo que le proporcionó más clientela todavía al correrse la voz.Así surgió “La Caja de imposiciones”. Y ella pagaba a los primeros que llegaban, con el dinero de los que seguían sin poner ella ni un duro. Acababa de descubrir “la pirámide”.
Tenía cola todos lo días para recibir los dineros que llegaban en grandes cantidades. Muchos recogían los intereses y dejaban el capital, y otros dejaban capital e intereses y la bola de nieve crecía y crecía. Fue tal la avalancha de gente que no tuvo más remedio que mudarse de vivienda. Aquella mujer, entrada en años, simpática y amable con todo el mundo tenía cada vez más clientela.
Muchos le pedían préstamos y a todos atendía la dama con su simpatía habitual y su arcas siempre estaban llenas. Y así fue como la llamaron “la madre de los pobres”, Sin embargo, muchos pensaron que había una trampa en aquel negocio. Era materialmente imposible que en un mes el dinero invertido produjese 30% de interés. Pues, así era, aunque ningun negocio de otra naturaleza produjese ese beneficio. Pero ella seguía una y otra vez pagando escrupulosamente a los impositores.
Muchos que tenían más confianza con ella llegaron a preguntarle cómo lo hacía, a lo que ella contestaba: “Es mi secreto”…”Algún día se sabrá y verán cómo es tan sencillo como el huevo de Colón”.
Algunos le preguntaban qué garantía ofrecía la “Caja de Imposiciones” a sus clientes pensando que podría declararse en quiebra en cualquier momento. A estos les sonreía y decía: “¿Garantía? ¿En caso de quiebra quiere usted decir? Una sola: “El Viaducto”.