jueves, 29 de enero de 2009

A la busca de un final lírico (130)



La tumba de Cela, protegida por un olivo patriarcal


Bellísimo cementerio de Iria Flavia (Padrón), donde está enterrado Camilo José Cela.

Su primer libro se tituló "Pisando la dudosa luz del día (Poemas de una adolescencia cruel)" y contiene versos como los siguientes:

“En este instante en que un dolor inmenso/ Es incapaz de hacerme mover un solo dedo,/ Yo te prometo, oh dulce esposa mía asesinada,/ Oh madrecita sin haber parido, oh muerta,/ colgar tu atroz recuerdo cada noche de un pelo,/ Y que desiertos de tinieblas moradas/ O amargas noches de insomnio y sobresalto/ Sean incapaces de ahogarme como a un niño”

Y en otros sitios:

«... debes poner orden en lo que vas explicando para que la gente no se confunda, lo mejor es ir contando por muertos...» ; «... ahora toca hablar de otro muerto...»; «... a la otra vez te mato y además no te entierro, la carroña pronto se la llevan los zopilotes y los coyotes, a los gusanos casi no les da tiempo, no hay nada más limpio que una calavera al sol, ¿te enteras?...»; «Todos vamos al paraíso después de muertos, eso lo saben hasta los más pecadores»...

2 comentarios:

JON MIKEL ALTUNA dijo...

Cómo admiro el talento grandísimo de un hombre que me caía tan mal (espero que no te moleste el comentario). El talento, Talento. Un abrazo.

Nicho dijo...

¡pero cómo me va a molestar, faltaría más!
Un abrazo, Jon.