sábado, 13 de junio de 2009

Visiones






El Pez pintó una vez un cuadro que parecía a primera vista abstracto. Estaba colgado en una pared de un pasillo de un piso situado en los suburbios novísimos de Madrid. Reflejaba, o eso recuerdo porque hablo de memoria, el velocísimo paisaje que un melancólico pasajero anónimo iría viendo desde la ventana de un tren (¿el Ave?). Una mezcla horizontal y tenuemente ensuciada de grises, verdes, marrones. Un grisáceo paisaje verdiveloz. Una solitaria ráfaga transversal de olvido continuo. El viajado viajero mira a través del cristal cómo sucede el olvido, cómo se agrisa su mirada, cómo se acelera el aire de su sueño.

Las fotos las ha hecho Ana Bratz, en los interminables viajes a los lugares más cercanos.

4 comentarios:

carloscesar dijo...

Me encantan este tipo de fotos. Creí que era el único.

carloscesar dijo...

Cada día entiendo menos lo del openID, ahora ya no soy el brujo don carlos.

Nicho dijo...

Don Brujo, me alegra que le gusten, son sencillas y "algo melancólicas" - diría que melancohólicas, si no las hubiera hecho una niña -.

Sobre las aventuras embrujadas de su nombre, quizá "alguien" quiere que usted ejercite alguna suerte de heteronomía.(Con perdón)

Un saludo.

El pez dijo...

ese cuadro ya no es de mi propiedad, pero buscaré una foto para ilustrar