viernes, 4 de septiembre de 2009

Visiones


Hoy he ido a parar a este cuadro (Tetis implorando a Júpiter, de Ingres), leyendo esto.

La escena de Júpiter y Tetis fue una de las más conocidas de Ingres en su época. Poco comprendida por la crítica, que no admitía las deformaciones corporales a las que Ingres sometía a sus mujeres, ni al arcaísmo de su estética, sin embargo proporcionó mucha fama al pintor. El tema que Ingres está tratando es un pasaje de la "Ilíada", libro que el pintor utilizó frecuentemente para sus grandes composiciones. Tetis es una ninfa del mar, madre del famoso héroe griego Aquiles. Temerosa por la vida de su hijo, que combate en el asedio de Troya, se dirige suplicante a Júpiter, padre de todos los dioses olímpicos, para que vele por la seguridad de su hijo. Júpiter aparece como la viva imagen del poder y la soberanía. Su figura puede equipararse perfectamente con el Napoleón en su trono imperial. Su rostro severo exhibe un ceño fruncido que Tetis trata de ablandar con sus caricias. Sutilmente, el pie de la ninfa acaricia el pie del dios, que parece aceptar el homenaje. La escena es contemplada desde un lado por Juno, la esposa de Júpiter, consciente con tristeza de la debilidad de Júpiter por las mujeres. Mucho se ha hablado de la sinuosidad en la figura de Tetis. El cuerpo de la ninfa está completamente deformado, ablandado como si careciera de esqueleto, para enroscarse con gran erotismo sobre la monumental presencia de Júpiter. El tema de Tetis tomado como un estudio de desnudo es común con el de otros lienzos de Ingres, que se sentía fascinado por el aspecto decorativo del cuerpo de la mujer.



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