domingo, 29 de noviembre de 2009

En busca de un final lírico (168)

El sol estaba alto [...] haciendo que los romanos [...] se sintieran exhaustos por el hambre, la sed y el duro peso de las armas. Finalmente, nuestras líneas cedieron ante el empuje de los bárbaros [...]. Algunos cayeron sin saber quién les golpeaba, otros se vieron sepultados por los perseguidores, y algunos perecieron por una herida causada por los suyos [...], el emperador, cuando se encontraba entre los soldados rasos, cayó herido de muerte por una flecha, después de la cual lanzó un último suspiro y murió, si bien su cuerpo no fue hallado en parte alguna.

Relato de AMIANO MARCELINO del desastre de Adrianópolis.

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