viernes, 30 de enero de 2009

Visiten al gran Gorgeous

Pinche en el título y mire y viaje...

Excepcionales fotos.

jueves, 29 de enero de 2009

A la busca de un final lírico (130)



La tumba de Cela, protegida por un olivo patriarcal


Bellísimo cementerio de Iria Flavia (Padrón), donde está enterrado Camilo José Cela.

Su primer libro se tituló "Pisando la dudosa luz del día (Poemas de una adolescencia cruel)" y contiene versos como los siguientes:

“En este instante en que un dolor inmenso/ Es incapaz de hacerme mover un solo dedo,/ Yo te prometo, oh dulce esposa mía asesinada,/ Oh madrecita sin haber parido, oh muerta,/ colgar tu atroz recuerdo cada noche de un pelo,/ Y que desiertos de tinieblas moradas/ O amargas noches de insomnio y sobresalto/ Sean incapaces de ahogarme como a un niño”

Y en otros sitios:

«... debes poner orden en lo que vas explicando para que la gente no se confunda, lo mejor es ir contando por muertos...» ; «... ahora toca hablar de otro muerto...»; «... a la otra vez te mato y además no te entierro, la carroña pronto se la llevan los zopilotes y los coyotes, a los gusanos casi no les da tiempo, no hay nada más limpio que una calavera al sol, ¿te enteras?...»; «Todos vamos al paraíso después de muertos, eso lo saben hasta los más pecadores»...

lunes, 26 de enero de 2009

La dulce vida de los "mammoni"

La crisis económica que azota a Italia es, desde luego, una explicación al fenómeno de la cantidad de jóvenes que, hasta los 30 años y más, continúan viviendo en casa de sus padres muy apegados a su madre que les cocina, plancha y lava su ropa, arregla su habitación y se desvive por el talludo hijo amantísimo.

Sin embargo, el fenómeno viene de lejos en una Italia en que, como país mediterráneo, católico y tradicional, la familia juega un papel social superior al de los países anglosajones y en el que la relación madre-hijo ha superado los límites soportables para las novias o esposas que han de sufrir de por vida a una "mamma", virtuosa en todos los quehaceres hogareños.

Según un reciente estudio, para las que osan casarse con un "mammone" (el singular de "mammoni") la figura de la suegra es la más odiada del entorno familiar y, muchas veces, causa de divorcio.

Una aversión que luego sufrirán ellas al convertirse a su vez en "mammas" de sus hijos, en una sociedad machista por antonomasia. Y es que incluso cuando el hijo ha formado una familia, procura en un alto porcentaje vivir cerca de la madre, a la que visita con asiduidad y a la que llaman por teléfono al menos una vez a la semana, con la cita sagrada de comer juntos el domingo.

Ya en 2003 casi la mitad de los jóvenes entre los 20 y 32 años vivían con sus padres en Italia y no querían ninguna autonomía antes del matrimonio por cuestiones económicas -dificultades para alquilar una casa y los bajos sueldos-, y también por la reconocida comodidad y vinculación con la familia.

Ahora, mientras sólo una de cada diez mujeres de 29 a 35 años viven con sus padres y han apostado por una carrera profesional y sin hijos (el índice de natalidad en Italia es de un niño por mujer), los hombres que se quedan con sus progenitores suman el doble. "Prefiero que esté en casa, pero reconozco que le he viciado, le he criado en una campana de cristal y es mucho más caprichoso que su hermana", dice Rita Ubertini, de 50 años de su hijo, Manuele, de 25, que vive bajo su techo.

Manuele es el vivo ejemplo del "mammone", no gana lo suficiente, pero tampoco tiene la responsabilidad de vivir solo, se pasea en moto por Roma con su novia y Rita prefiere que coma, cene y duerma con ella en casa "antes de que anden por ahí".

Las tentaciones de la cocina casera y los precios astronómicos de los alquileres hacen el resto. "Estoy segura de que si Manuele encuentra un piso tendré que ir yo a limpiarlo, aunque él sabe hacerlo perfectamente", refiere la mujer. ¿Y si el chico se decide por el matrimonio?: "En Italia decimos que cuando se casa un hijo, sale uno y vuelven cuatro", dice Rita, en referencia a las separaciones o pérdidas de trabajo que, en mucho casos, obliga a los hijos a regresar al nido materno con sus vástagos.

La estrecha relación madre-hijo a la italiana ha quedado plasmada en películas como "Rocco y sus hermanos", de Luchino Visconti, o "Los inútiles", de Federico Fellini. El contrato social italiano que antaño establecía vivir con los padres hasta iniciar la carrera profesional y crear una familia para, tras dos años de luna de miel, acoger a los padres que se hacen cargo de sus nietos antes de ser cuidados ellos, se ha ido al traste.

El aumento de los "mammoni" ha invertido el esquema social, gracias al argumento de la crisis económica y, por ende, al miedo al paso de la independencia: el matrimonio.

Copiado de aquí.

domingo, 25 de enero de 2009

sábado, 24 de enero de 2009

A la busca de un final lírico (129)


Se dice en un comentario: esto es jerez, puro, una cosa es cantar flamenco y otra cantar gitano, como lo hace pica. bohemio y excelente bailaor, en una loza. genial. siempre, ciempre luis

domingo, 18 de enero de 2009

A la busca de un final lírico (128)

También en esa época de su adolescencia lo que su memoria evocará en su vejez serán sus lecturas. En Colón conoció al esposo de una prima de su padre, un hombre gordo como un tonel que pasaba buena parte de su vida tendido en una cama, leyendo (como Onetti en sus últimos años). Tenía una colección completa de Fantomas. Onetti cuenta -exagerando, sin duda, como hacen siempre los fabuladores- que debía recorrer a pie cinco kilómetros para ir a verlo (y otros tantos de regreso a casa), ya que aquél pariente sólo le prestaba, cada vez, apenas un volumen de la serie. Dice que, aguijoneado por el apetito lector, llegó a hacer el recorrido hasta dos veces en el mismo día. Y que, cuando alcanzó el tomo último, descubrió un aviso según el cual "Estas aventuras continúan en las aventuras de la hija de Fantomas", que nunca llegó a ver ni supo si aparecieron...

... Los últimos años de su vida, en Madrid, Juan Carlos Onetti los pasó acostado. No porque estuviera enfermo, pue, pese a las grandes cantidades de alcohol que había consumido en su vida y a los achaques naturales de la edad, se conservó bastante bien hasta el final, de cuerpo y de espíritu. Más bien por desinterés, desidia, una cierta abulia vital y esa neurosis pasiva que cultivó toda su vida ahora acrecentada por la vejez. Se levantaba y salía alguna vez, desde luego, pero era algo excepcional en una rutina cotidiana que por lo general transcurría en su piso madrileño, él en pijama, la barba crecida y los ralos cabellos revueltos, tumbado en la cama, leyendo novelas policiales y el vaso de whisky siempre en la mano.

Mario Vargas LLosa. El viaje a la ficción.



Los tumbados: una estirpe en extinción
. Y esto también.
La entrevista.
Un recuerdo.

sábado, 17 de enero de 2009

viernes, 9 de enero de 2009

A la busca de un final lírico (126)

Si muriera esta noche

Si muriera esta noche
Si pudiera morir
Si me muriera
Si este coito feroz
Interminable
Peleado y sin clemencia
Abrazo sin piedad
Beso sin tregua
Alcanzara su colmo y se aflojara
Si ahora mismo
Si ahora
Entornando los ojos me muriera
Sintiera que ya está
Que ya el afán cesó
Y la luz ya no fuera un haz de espadas
Y el aire ya no fuera un haz de espadas
Y el dolor de los otros y el amor de vivir
Y todo ya no fuera un haz de espadas
Y acabara conmigo
Para mí
Para siempre
Y que ya no doliera
Y que ya no doliera.

miércoles, 7 de enero de 2009

A la busca de un final lírico (125)

Consiguió un taxi en la esquina y vi el último adiós de su mano, lo vi alejarse en el comienzo de la noche, hacia el mundo poético, musical y plástico del mañana, hacia nuestro común destino de más automóviles, más dentríficos, más laxantes, más toallitas, más heladeras, más relojes, más radios; hacia el pálido, silencioso frenesí de la gusanería.

La vida breve. Juan Carlos Onetti.