viernes, 27 de febrero de 2009

A la busca de un final lírico (135)



Field of daisies and orange flowers, possibly hawkweed, Vermont








De la galería de fotos publicada por The Library of Congress

sábado, 21 de febrero de 2009

A la busca de un final lírico (134)

El primer
0,000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.001 segundo del universo.

(¿Qué mejor final que encontrar el origen del tiempo?)

jueves, 19 de febrero de 2009

A veces me consuela la España profunda






Tejados con pasado, arañados por la luz de la tarde inverniza, con tejas en las que puede brotar una hierba, un musgo o una sequedad. Tejados que soportan rojamente la caída lenta del velo blanco del tiempo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

A la busca de un final lírico (133)


Para mí esta canción es mi magdalena de Proust. Nos la ponían en el internado para dormirnos, nos acostaban a las diez y media, allá por quinto de EGB. Luego, por la mañana, a eso de las siete y media, nos la volvían a poner, con la intención de despertarnos. Me aseaba con este fondo musical -un single, supongo-, o sea, me lavaba la cara, las manos, me mojaba el pelo y luego me peinaba, la raya a la izquierda un poco torcida, también me cepillaba los dientes antes de desayunar -durante todo el día no se podía subir a las habitaciones, había que esperar a la tardotarde, por eso acabamos casi todos con mogollón de muelas picadas-. Cuando acababa la canción, la ponían unas tres veces seguidas, nos reuníamos en un pequeño hall a la entrada de los dormitorios, y alguien rezaba unas cuantas avemarías.

martes, 17 de febrero de 2009

A la busca de un final lírico (132)

Yo vivo aquí, me di cuenta, y sólo vivo aquí, y seguramente viviré aquí hasta que me muera. Estoy seguro de que nunca había pensado exactamente esas palabras. Tal vez los europeos den por sentadas esas nociones de permanencia geográfica relativa. Pero para los estadounidenses, ése no es el sentimiento típico que tenemos sobre el lugar en el que vivimos en nuestro continente. Todos nosotros venimos de otro lugar y tenemos tendencia a trasladarnos. Y yo pertenezco a una generación que era más aficionada que la mayoría a mantener abiertas todas nuestras opciones.

Richard Ford

lunes, 9 de febrero de 2009

Bronca total: El acreedor siempre llama dos veces.

Autocomentario: parece ser que siempre vuelve el pasado, retorna, pero cambiado y extraño, como si fuese un fenómeno onírico, a mí esto no me puede estar pasando.

Aguirre, ¿el poder contra quién?

JOSÉ MARÍA RIDAO
EL PAÍS - España - 09-02-2009

La sucesión de informaciones sobre prácticas presuntamente corruptas en la Comunidad de Madrid obligarán tarde o temprano a volver sobre Tamayo y Sáez, los dos tránsfugas socialistas que sirvieron en bandeja el triunfo de Esperanza Aguirre. Sólo ahora se estaría empezando a reparar en las consecuencias que acarreó para el sistema democrático la ausencia nunca suficientemente explicada, nunca suficientemente perseguida política ni judicialmente, de dos diputados de la mayoría en el momento en que la Asamblea de Madrid debía votar el nuevo Gobierno regional. La principal discusión en los días que siguieron a aquella jornada pretendió dirimir a quién correspondía la principal responsabilidad por lo que había sucedido, si al Partido Socialista por integrar a personas como Tamayo y Sáez en sus listas o al Partido Popular por explotar sin reparos una acción indigna, y quién sabe si, incluso, delictiva. La repetición de las elecciones autonómicas, una de las mayores extorsiones que ha padecido el sistema constitucional del 78, zanjó la cuestión en contra de los socialistas.

Por descontado, no estaban exentos de culpa: la defección de Tamayo y Sáez reveló la existencia de una corriente interna, los Renovadores por la Base, cuya influencia en las decisiones de ayuntamientos madrileños controlados por los socialistas dejaba entrever una posible colusión entre intereses públicos y privados, y políticamente transversal, que la dirección del partido tenía la obligación de conocer. Pero esto, con ser grave, sólo representaba la mitad del problema. La otra mitad, la mitad cuyas devastadoras consecuencias podrían estar aflorando en estos momentos, es que el Gobierno regional resultante de aquella operación nacía lastrado, lo quisiera o no, por una deuda que quedó en la oscuridad. Quienes empujaron a los tránsfugas Tamayo y Sáez lo hicieron porque, fueran cuales fuesen sus razones, preferían a Esperanza Aguirre en la presidencia de la Comunidad antes que al socialista Rafael Simancas. Y en la medida en que Esperanza Aguirre se benefició de esta preferencia, la deuda quedaba políticamente contraída, estuviera o no la presidenta al tanto de las maquinaciones que llevaron a alterar los resultados en la Asamblea de Madrid. Un Gobierno que no surge exclusivamente de los votos de los ciudadanos, sino de los votos más las intrigas de oscuros personajes, es un Gobierno frágil frente a intereses distintos de los exclusivamente democráticos.

La gestión de Esperanza Aguirre al frente de la Comunidad de Madrid ha estado inspirada por un único principio: ocupar todos los espacios de poder, por las buenas o por las malas. El último episodio que ha protagonizado la presidenta regional es el intento de recuperar el control de Caja Madrid, valiéndose del Boletín Oficial de la Comunidad y de normas ad hoc que vulneran principios básicos del Estado de derecho. Pero no ha sido el único. Escudándose en un raquítico discurso ultraliberal, la educación y la sanidad dependientes de la Comunidad han sido sometidas a un proceso de privatización que, al margen de degradarlas como servicio público, han convertido estos dos derechos constitucionales en un nuevo territorio para el instrumento clientelar de las concesiones, al mismo nivel que los recintos feriales o las plazas de toros. En cuanto a los medios de comunicación, no sólo no podían escapar al afán de dominación de Esperanza Aguirre, sino que se han convertido en una pieza insustituible de su estrategia política, y esto afecta tanto a los de titularidad pública como a los privados. La presidenta cuenta con ellos para proyectar su imagen como posible alternativa a la dirección del Partido Popular, pero también para crear una realidad virtual que presente la Comunidad bajo luces tan favorables que se convierta en aval de sus aspiraciones.

Esta carrera cada vez más descarnada por ocupar todos los espacios de poder en la Comunidad de Madrid, que ha llegado a convertirse en obsesión, siempre se ha considerado ligada a la ambición de Esperanza Aguirre por dar el salto a la política nacional. Pero a la vista de la deuda política que, lo quisiera o no, contrajo al formar Gobierno beneficiándose de la huida de Tamayo y Sáez, cabe preguntarse si la ambición no es accesoria respecto del principal problema que suscitan las informaciones sobre prácticas presuntamente corruptas en la Comunidad de Madrid. La pregunta no sería tanto para qué quiere tanto poder Esperanza Aguirre, sino contra quién lo necesita.

miércoles, 4 de febrero de 2009

A veces me consuela la España profunda

Días tristes y húmedos y fríos. Días en que uno tiene que animarse, y salir a la calle para, como siempre, encontrarse con cosas que no tienen nada que ver entre sí, pero que piden a gritos que el fervor imaginativo de alguien las ponga en contacto. Que alguien consiga que se abracen gratuitamente. Al final, hasta sale un poco el sol.