
A los menos de diez lectores que, un suponer, orgullosa y distraídamente visitan este lugar, les deseo un saludable y frutal (nunca frugal) verano. Chao.Como fue tan imperceptible, no sufrí el día en que me di cuenta de que ya no tenía manos.
Durante mucho tiempo había tenido una manía solitaria: acariciarme las muñecas.
----------------
Cada vez que tocaba a su novia esperaba que saltase la siguiente pantalla.
