sábado, 13 de febrero de 2010

En busca de un final lírico (182)

era libre pero no conseguía levantarme del sillón de orejas que había heredado de mis padres sonaba sucio y triste cuando tiritaba me arropaba con las faldillas allí en esa mesa camilla comíamos todos los infinitos mediodías siempre chirriando algo el sonido maldito de las bocas masticando garbanzos aquellos dientes pisando plásticos podridos era libre entre todo aquel frío lleno de barros y de cabras y sólo sentía la rabia de no poder estar todo el tiempo corriendo sin sentido acompañado del rumiar de todas aquellas vacas aparecidas de no se sabía dónde y me reía subido a las alpacas tiernas mientras soñaba con Concha menudas tetas guardaba aquel jersey de rombos decorado de bolitas nunca conseguí verle las bragas ni cuando saltaba a la comba no había lugar por allí para la mentira estaba only loney manos escareadas y felices de tanto gatear por los álamos y los chopos pescábamos ranas con la escopeta de perdigones de mi tío y gorriones y ratones tirábamos a hacer puntería en los jamones viejos y encallecidos de los burros que pastaban pacíficamente acompañados de algún maldito perro subidos en las tapias pecábamos al sol con las manos manoseadas de tanta madrugada dolían a nada nunca oí ninguna banda sonora y venga coge la bici para esto y vuelve a cogerla para aquello otro me escapaba con la bici por la estepa que no era más que una meseta con alguna ruina de adobes y ladrillos pensando en Concha subiendo cuestas llenas de polvo bajando cuestas también bajé y subí cantidad de escaleras nos daban unas monedas para comprar gominolas un día estuve observando un plástico sucio y triste que tiritaba agitado como un pelele por el viento atiborrado de lirismo de una tarde de noviembre allá por la esquina donde íbamos a dar de fumar a los murciélagos

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