miércoles, 14 de abril de 2010

Visiones

Pregunta Juan Cruz, contesta Cabellero Bonald.

Incluso bajó al infierno en Colombia. En la facultad donde yo enseñaba literatura había un geógrafo que me preguntó un día si me interesaba conocer al anticristo. Me llevó a un tugurio terrible, maloliente, con unas putas viejas asomando por unos nichos, una cantina inmunda al sur de la ciudad de Bogotá. Recorrimos un pasadizo y llegamos a un patio en el que había un bulto cubierto por una arpillera. El geógrafo le dio unas monedas a una vieja para que descubriera el bulto y era una especie de Polifemo, una criatura de cabeza enorme, con ese solo ojo ocupando media cara. Horrendo. Nunca he visto en mi vida nada más espantoso. Y ese era el anticristo, según mi colega de la facultad. Enseguida me di cuenta de que ya no podría ser el mismo que antes de verlo, aquel monstruo me dejó una huella que conservo después de tantos años…

¿No se arrepintió nunca de haberlo visto? Sí, puede ser. En todo caso me pareció una lección que no estaba mal haber recibido, aunque fuera infernal. Creo que ahí tuve una sensación de irrealidad, de alucinación que se me ha repetido con alguna frecuencia y que conté también en las memorias. Por ejemplo, cuando fui a París por primera vez a pasar un semestre. En la estación de Saint Nazaire le pregunté a un mozo de cuerda que si sabía de algún hotel económico por allí cerca. Me dijo que allí al lado, en la Rue Amsterdam, había un hotel con ese nombre, un hotel bastante modesto. Pregunté si había habitación y una señora me dijo que sí, que dejara la maleta y luego fuera a inscribirme. Me condujo a la habitación y al cabo del rato me llamó la señora: "Monsieur Cabalego Bonald, au téléphone". ¿Cómo era posible? Si nadie sabía que estaba allí, si no le había dado el teléfono a nadie, ni me había inscrito todavía, ¿cómo sabían mi nombre? Me fui hasta el aparato telefónico, oí unas voces entrecruzadas, pero no alcancé a entender nada. Volví a la habitación y me quedé anonadado porque realmente ese episodio no tenía explicación de ninguna clase. Son cosas que no se te olvidan nunca.
Toda la entrevista, aquí.

No hay comentarios: