martes, 20 de diciembre de 2011

En busca de un final lírico (204)

¿En qué piensa este trabajador checo al volante de su furgoneta esta mañana de octubre de 1943? Circula por las calles sinuosas de Praga con un cigarrillo en los labios y seguro que su cabeza está rebosante de preocupaciones. Oye cómo se bambolea su carga en la parte de atrás, unas jaulas o cajas de madera que se deslizan y golpean en las paredes del vehículo en cada curva. Retrasado o apremiado por las ganas de acabar su faena para ir a beber un vaso con sus camaradas, circula muy rápido sobre el pésimo alquitrán cuarteado por la nieve. No ve la pequeña silueta rubia que corre por la acera. Cuando ésta se precipita en la carretera tan repentinamente como sólo los niños son capaces de hacer, él frena pero ya es demasiado tarde. La furgoneta golpea al niño, que rueda por el arcén. El conductor no sabe todavía que acaba de matar al pequeño Klaus, el primogénito de Reinhard y Lina Heydrich, ni que va a ser deportado por ese fatal momento de descuido.
HHhH. Laurent Binent

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