sábado, 31 de diciembre de 2011

jueves, 29 de diciembre de 2011

domingo, 25 de diciembre de 2011

jueves, 22 de diciembre de 2011

¿Será Kafka?

Escribo de un modo diferente al que hablo, hablo de un modo diferente al que debiera pensar y así sucesivamente hasta la más profunda oscuridad.

30 de noviembre. Tres días sin escribir nada.

Pero escribiré a pesar de todo, categóricamente; es mi lucha por la conservación de mi existencia.

En los diarios de Flaubert leo esta hermosa anécdota: un día visitó Chateaubriand con algunos amigos el lago de Gaube (un lago de montaña aislado en los Pirineos); todos se sentaban en el mismo banco durante la comida, donde nosotros (Flaubert) hemos desayunado. La belleza del lago los dejó a todos extasiados. «Quisiera vivir siempre aquí», dijo Chateaubriand. «Oh, se aburriría mortalmente», replicó una de las damas. «Qué quiere decir con eso, yo me aburro siempre», contestó sonriendo Chateaubriand. No es lo ingenioso de la historia lo que me proporciona placer, pues no es especialmente extraordinaria, sino la alegría, la franca felicidad mayestática del hombre.

Todo lo que no sea literatura me aburre. Odio este sentimiento porque me entorpece o me detiene, aunque sólo sea de un modo hipotético. Para la vida familiar me falta todo sentido, excepto, en el mejor de los casos, el de observador. No poseo ningún sentimiento de parentesco, en las visitas sólo percibo una maldad expresamente dirigida contra mí.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

martes, 20 de diciembre de 2011

En busca de un final lírico (204)

¿En qué piensa este trabajador checo al volante de su furgoneta esta mañana de octubre de 1943? Circula por las calles sinuosas de Praga con un cigarrillo en los labios y seguro que su cabeza está rebosante de preocupaciones. Oye cómo se bambolea su carga en la parte de atrás, unas jaulas o cajas de madera que se deslizan y golpean en las paredes del vehículo en cada curva. Retrasado o apremiado por las ganas de acabar su faena para ir a beber un vaso con sus camaradas, circula muy rápido sobre el pésimo alquitrán cuarteado por la nieve. No ve la pequeña silueta rubia que corre por la acera. Cuando ésta se precipita en la carretera tan repentinamente como sólo los niños son capaces de hacer, él frena pero ya es demasiado tarde. La furgoneta golpea al niño, que rueda por el arcén. El conductor no sabe todavía que acaba de matar al pequeño Klaus, el primogénito de Reinhard y Lina Heydrich, ni que va a ser deportado por ese fatal momento de descuido.
HHhH. Laurent Binent

sábado, 17 de diciembre de 2011

En busca de un final lírico (203)

Die young, stay pretty
Live fast 'cause it won't last

"She was the happiest... corpse... I'd ever seen".

martes, 6 de diciembre de 2011

viernes, 2 de diciembre de 2011