sábado, 24 de marzo de 2012

Por decir algo: A la manera de Michel Houellebecq

Hoy me he levantado ladrando, gritando guau guau cuando me incorporaba y no lograba recordar dónde había dejado las oxidadas gafas, ladraba como un descosido mientras me ponía los calcetines sucios del día anterior, ladraba porque no conseguía acordarme de nuevo de lo bien que me lo estaba pasando mientras dormía, mi respiración estaba colapsada, pero yo seguía ladrando, guau guau, mi mirada estaba totalmente oxidada mientras me miraba en la novedad del espejo, un frío invasivo me iba ladrando sus órdenes, me pelé una naranja y su frescor sació la sed que me había provocado la noche, cuánta naranja acude, oriné después a la vez que ladraba contra el desagüe del inodoro, contra el incoloro destello de mi mirada cansada, ese frío perruno que se te va amaneciendo en el cuerpo como un aire empalagoso de vacío, y me pongo a comerme un dónut de chocolate con un café perreado, hasta que me lavo los dientes, qué digo, me lavo la boca como un poseso para que en mi aliento no se pueda olisquear ni un asomo de ladrido de perro. 

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