sábado, 31 de marzo de 2012

(Proverbios y consejos de Mairena.)

Los hombres que están siempre de vuelta en todas las cosas son los que no han ido nunca a ninguna parte. Porque ya es mucho ir; volver, ¡nadie ha vuelto!
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El paleto perfecto es el que nunca se asombra de nada; ni aun de su propia estupidez.
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Sed modestos: yo os aconsejo la modestia, o, por mejor decir: yo os aconsejo un orgullo modesto, que es lo español y lo cristiano. Recordad el proverbio de Castilla: «Nadie es más que nadie». Esto quiere decir cuánto es difícil aventajarse a todos, porque, por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre.

Así hablaba Mairena a sus discípulos. Y añadía: ¿Comprendéis ahora por qué los grandes hombres solemos ser modestos?
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Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.
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Los honores, sin embargo, rendidos a vuestro prójimo, cuando son merecidos, deben alegraros; y si no lo fueren, que no os entristezcan por vosotros, sino por aquellos a quienes se tributan.

Etc.

Antonio Machado

viernes, 30 de marzo de 2012

La mayor tomadura de pelo de la historia reciente


Miren, miren: hago un ajuste de 27.500 millones de euros que voy a financiar en parte con la colaboración voluntaria de los defraudadores fiscales por importe de 2.500 millones (el 10% -la mayoría de los españoles que no estafamos a los demás pagamos muchísimo más- de los 25.000 millones de euros que me van a declarar caritativamente). Ojo, bajo la amenaza de que es la última vez. El resto del dinero ya nos los dará alguien, que nosotros somos muy cumplidores, nuestro norte es el sentido común, la palabra dada, el como dios manda.
Han subido el IRPF -decían que para cobrar 5.000 millones de euros más -aunque han acabado recaudando prácticamente lo mismo que antes de subirlo (a clase de párvulos todo el mundo, que lo voy a explicar: si gano 100 y pago el 20% de impuestos, el Estado recauda 20; si dejan que los empresarios bajen libremente los salarios, con suerte puedo ganar 95,  con que, si los impuestos no suben, el 20% de 95 es 19. Yo gano menos, el Estado recauda menos, todos gastamos menos, pero, eso sí, los empresarios se animarán a contratar, porque sus asalariados van a cobra menos (cuidadín, piensan muy mal de sus aliados principales, creíamos que los empresarios querían crear riqueza, no explotar a sus trabajadores), pero, ay, los otros asalariados también van a cobrar menos con lo que van a gastar menos... SOCORRO,... con el efecto colateral de bajar tanto los salarios reales como las pensiones reales, todo para nada).
OJO AL DATO: España debe, grosso modo, un 400% de su PIB, es decir, unos 4 billones de euros. De ellos, más o menos el 75% es deuda del Estado, el resto, un 325%, del sector privado. La mayoría de los países de la Unión Europea deben mucho más.
Jamás habría podido imaginar que yo, un yo feo, católico y sentimental, fuera tan tonto, cómo no se me habría ocurrrrrrrrrrido antes.

Más, y eso que los buenos hombres tenían un plan. Crearon la crisis, tuvieron la suerte, o la desgracia, de perder las elecciones en 2004, vino un novato que pagó la novatada bien pagada, pero este señor Rajoy no es ningún aficionado, ¡a que no!.

jueves, 29 de marzo de 2012

El diario lírico del señor Nichodades

Huelga, huelga, huelga, huelga, huelga, huelga, huelga, huelga, huelga, huelga, huelga señor respetable, huelga aunque te vayas a ir de rositas, huelga que te he visto, huelga, huelga amor mío tan respetable, huelga, huelga, huelga, huelga, se escribe así, huelga, me empieza a parecer corta la palabra huelga, huelga, huelga eléctrica, huelga de los ascensoristas, de los encargados del sonido, huelga, de los que regentan los mataderos, huelga de los putos, huelga, huelga contra los limpios, contra los pulcros, huelga, huelga, más huelga, hagamos una respetable huelga contra los respetables de toda la vida que no tienen ni idea de tocar la guitarra, huelga, huelga, te estoy escuchando a través de las mentiras, no te subas a ese tren, huelga de toda esa mierda, huelga, huelga, huelga, huelga, huelga, huelga se puede escribir también así, uelja, uelja, uelja, uelja, uelja, huelga como se diga uelga, juelga, huelga, contra los que llevan los zapatos marrones y el jerséy verde, contra los que reciben herencias, huelga contra la supresión del impuesto de sucesiones, huelga contra la mierda de élites que tenemos en España, huelga, huelga, juerga contra todos ellos, contra todo ello.

Y aparte, o sea:

"Bartleby es más que un artificio o un ocio de la imaginación onírica; es, fundamentalmente, un libro triste y verdadero que nos muestra esa inutilidad esencial, que es una de las contidianas ironías del universo"
Jorge Luis Borges

A pesar de esto:
“Lo poco espanta, lo mucho amansa”

miércoles, 28 de marzo de 2012

14 de agosto de 2058

14 de agosto de 2058

- Me acusa usted, poeta Orellana, de que el otro día le colgué el teléfono, dejándole con la palabra en la boca, etcétera, etcétera. Pues sí, es cierto. Estaba boquiabierto. Ése era el último día que me había fijado para encontrar el aleph. Había seguido, como método de trabajo, aquello tan famoso que dijo alguien (Baudelaire, Picasso quizá, y puede que muchos otros luego, y antes): "que la inspiración te sorprenda trabajando". Días y días dedicado, despreocupadamente, con la confianza de un niño de derechas, a ver si conseguía de una vez colocarme en el lugar justo, exacto, ya sabe, lograr el punto de vista que me permitiera adentrarme en la visión global, totalitaria, diacrónica y sincrónica y futuróloga, qué puñetas, del universo.
Era un hermoso día de agosto. El PIB llevaba 47 años de crecimiento ininterrumpido, como un jabato, a una media del 8 % anual, la inflación estaba tan controlada como podía estarlo, incluso se sospechaba que nadie sabía lo que significaba antes esta palabra (ahora, es obvio decirlo, se utiliza para indicar la hinchazón de la glándula lírica), ya nadie pedía en los bares bebidas analcohólicas, la gente no utilizaba casi nunca ningún teléfono, se comunicaban telelíricamente. Los tipos de interés vivían pletóricos, era una gozada ver cómo evolucionaban. Aquello era la gloria bendita, coño.

- Por eso se me puso esa mirada de espanto. Por eso, la vecina aúlla salvajemente, porque intuyó un día, en la cola de la pescadería, que yo había vislumbrado el aleph. No lo sabe todavía, ay, pero por eso me esquiva Consuelo, my sweet.

- Nichito, amorcito, a ver si dejas de mirarme con esa mirada de besugo, hijo.

Y se dio la vuelta.

sábado, 24 de marzo de 2012

Por decir algo: A la manera de Michel Houellebecq

Hoy me he levantado ladrando, gritando guau guau cuando me incorporaba y no lograba recordar dónde había dejado las oxidadas gafas, ladraba como un descosido mientras me ponía los calcetines sucios del día anterior, ladraba porque no conseguía acordarme de nuevo de lo bien que me lo estaba pasando mientras dormía, mi respiración estaba colapsada, pero yo seguía ladrando, guau guau, mi mirada estaba totalmente oxidada mientras me miraba en la novedad del espejo, un frío invasivo me iba ladrando sus órdenes, me pelé una naranja y su frescor sació la sed que me había provocado la noche, cuánta naranja acude, oriné después a la vez que ladraba contra el desagüe del inodoro, contra el incoloro destello de mi mirada cansada, ese frío perruno que se te va amaneciendo en el cuerpo como un aire empalagoso de vacío, y me pongo a comerme un dónut de chocolate con un café perreado, hasta que me lavo los dientes, qué digo, me lavo la boca como un poseso para que en mi aliento no se pueda olisquear ni un asomo de ladrido de perro. 

viernes, 23 de marzo de 2012

En busca de un final lírico (227)

"El padre de Jed miró al viejo guapo silenciosamente un rato largo antes de dirigir la palabra a su hijo.

—Él tiene suerte… —dijo por fin—. Padece una enfermedad muy rara; una demelemeiosis, algo por el estilo. No sufre nada. Está agotado constantemente, se duerme a todas horas, incluso mientras come; cuando da un paseo, al cabo de pocos metros se sienta en un banco y se duerme allí mismo. Duerme un poco más cada día y al final no se despertará. Hay gente que tiene suerte hasta el final. —Se volvió hacia su hijo, le miró directamente a los ojos—. Me pareció mejor avisarte, y no me veía diciéndotelo por teléfono. He contactado con una organización en Suiza. He decidido que me apliquen la eutanasia."
Páginas 300-301 de la novela "El mapa y el territorio", premio Goncourt, de Michel Houellebecq, sobre la cual no sé qué pensar, salvo que no es para tanto.

jueves, 22 de marzo de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

Juan Ramón Jiménez:

"De pronto, me dilata
mi idea,
y me hace mayor que el universo.
Entonces, todo
se me queda dentro. Estrellas
duras, hondos mares,
ideas de otros, tierras
vírjenes, son mi alma.
Y en todo mando yo,
mientras sin comprenderme,
todo en mí piensa".

sábado, 17 de marzo de 2012

jueves, 15 de marzo de 2012

martes, 13 de marzo de 2012

toco mi mano,
imagino tus dedos
sobre mis ojos

domingo, 11 de marzo de 2012

sábado, 10 de marzo de 2012

En busca de un final lírico (225)

La extraña muerte de las gemelas Miller

 
Las gemelas Miller, en una foto distribuida por el sheriff de El DoradoLas gemelas Miller, en una foto distribuida por el sheriff de El Dorado

Dos gemelas con un pasado en el mundo del espectáculo viven juntas. Tienen 73 años. Un buen día, no contestan a la puerta. Al siguiente, cuando la policía fuerza su entrada, encuentran el cadáver de una en el dormitorio del piso de abajo y el de la otra en el pasillo, a pocos metros.
De primeras, suena a un suicidio pactado o a un doble asesinato o incluso a una pelea que fue demasiado lejos. Pero no lo es. No hay sangre ni muestras de violencia. La casa está perfectamente ordenada, y no aparenta haber albergado a dos mujeres con problemas de salud. Las dos gemelas han muerto el mismo día en la casa de South Lake Tahoe (California, EE.UU.) en la que pasaron juntas casi toda su vida.
Es el caso de Patricia y Joan Miller. Dos muertes repentinas tan simultáneas que la policía no sabe darle explicación. "Mi idea es que una murió y la otra no pudo soportarlo. Parece perfectamente natural, pero no por ello vamos a dejar de investigarlo", alerta Matt Harwood, el detective del condado de El Dorado encargado del caso.
De cualquier forma, Harwood ha tenido que saltarse el protocolo de avisar a la familia antes de publicar el nombre de los muertos. Porque nadie sabe qué familia tenían estas mujeres. Tampoco se les conoce ningún amigo.
Nunca se casaron, no tenían hijos ni mascotas. Se mudaron a la casa de Lake Tahoe en 1972 y desde entonces, terminaron su vida social. Dejaron de felicitar el cumpleaños de su mejor amigo sin explicación. Cuando, cosa rara, salían de casa, no se detenían a hablar con los vecinos.
Hay gente que lleva décadas viviendo en el barrio y que nunca les ha visto la cara. De hecho, hizo falta que uno de ellos viera una ambulancia en su puerta el año pasado y diera por hecho que una de ellas estaba enferma para que la policía empezara a llamar a su puerta todos los días para comprobar que estaban bien. El 25 de febrero fue el día que no contestó nadie. "Por eso las circunstancias de su muerte son tan enigmáticas", añade Harwood. "Estas dos mujeres solo se tenían la una a la otra y nos gustaría avisar a su familia".
Se rumorea que eran las únicas supervivientes de su familia, después de que su madre y su hermano murieran en una guerra. Esto tienen sentido al ver la vida laboral de las mujeres: Joan Miller fue contable para colegios públicos entre 1979 y 1984, la misma época en la que Patricia, que solía conducir un descapotable blanco con tapicería roja, fue trabajadora social. La que fuera su jefa, Betty Mitchell, recuerda: "Nunca dijeron tener a nadie más en sus vidas. Eran inseparables y realmente idénticas".
Las gemelas también pasaron por el mundo del espectáculo: habían conocido a Big Crosby (tienen una foto con él de pequeñas), cantado en el programa de televisión de los 50 The Hoffman hayride. Pero por lo demás, no mostraron interés alguno en salir con hombres ni expandir su vida social. "Solo se tenían la una a la otra y así es como querían que fuera", sentencia Harwood. El detective ha encontrado un patrón común en todos los vecinos que intentaron socializar con las hermanas. En cuanto les llamaban, siempre respondían: "Deja que te llame en un minuto". Nunca lo hacían.

jueves, 8 de marzo de 2012

En busca de un final lírico (224)

«Sobre todo, no traten de ser exhaustivos», decía Barthes.

domingo, 4 de marzo de 2012

En busca de un final lírico (223)

UNA NOCHE DE ENERO

"No me esperes —escribió a alguien de la familia—porque la noche será negra y blanca.» Noche negra: el año 1855, en el corazón del invierno —últimos días de enero—, la luz de los faroles, débil, se consumía en la tiniebla gélida de los muros del viejo París. Noche blanca: dieciocho grados bajo cero, toda la vida cubierta por el silencio de la nieve. Noche negra y blanca: ¿no había, pues, vivido siempre en este tipo de noches? Los ojos ven, primero, una oscuridad; después —vivimos ya en el sueño—, se abren las puertas de otro reino. Los antiguos decían que, a menudo, estas puertas son blancas como el marfil.
Sabemos que unos amigos le vieron en el teatro. No llevaba abrigo. Vagaba, sin domicilio, por los lugares donde, tiempo atrás, su vida fue un fulgor: los palcos de los teatros, las casas de las actrices. Un poeta —porque, ante todo, era poeta— se deja fascinar, a veces, por lo ficticio. ¿Había buscado a la actriz en la mujer, o más bien a la mujer en la actriz, en aquel amor que tiempo atrás lo desgarró? Había amado, más que a la mujer, a la visión. Nos lo dice él mismo, en un soneto: la Muerte, o la Muerta.
En esta fotografía que de él nos ha llegado, los ojos de Gérard de Nerval son intensos —como con una llama apaciguada—, hundidos en unas ojeras profundas. El pelo, negro, es escaso; las manos, en reposo, parecen esperar; la ropa, oscura, no llega a vislumbrarse, pero la presentimos gastada, deslucida, estropeada. Los ojos no miran sólo el vacío del espacio fotográfico. Vislumbran, posiblemente, un más allá.

Tenía los ojos en procura de un espacio más vasto y más remoto. Bajo el azote de la nieve de un París glacial, fue a comer a una taberna de las Halles. Estamos en el intestino de la ciudad, en una fermentación innumerable de quesos y pescado y verduras: la calabaza redonda y sagrada, la berenjena, de un verde imperial, las escamas, los cestos, el griterío, las ruedas de madera de los carros rayando las piedras heladas. De vez en cuando, alguien abre la puerta de la taberna. Vemos un cielo liso y la nieve que cuaja en los tejados. La noche será negra y blanca, en el fondo del frío.

Una noche muy larga, pero amanece ya. Con las primeras luces, turbias y grisáceas, la mañana impura de enero llega a la innoble calle de la Vieille Lanterne. Fija —pero no: algo que no es el viento la hace mecerse—, hay una sombra extraña en este lugar desolado y antiguo. Es Gérard deNerval, que se ha ahorcado cuando acababa aquella noche negra y blanca.

(3 de junio)
Pere Gimferrer (SEGUNDO DIETARIO 1980-1982)

viernes, 2 de marzo de 2012